I VOTE MY CONSCIENCE: Debates, Speeches, and Writings of Vito Marcantonio

para el Español, desplazarse hacia abajo: capítulo 1 & 9


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Acknowledgements & New Introduction to I Vote My Conscience

1: Vito Marcantonio - Congressman (English)

1: Vito Marcantonio, Congresista (Español)

2: The Seventy-fourth Congress 1935-1936

3: The Seventy-sixth Congress 1939-1940

4: The Seventy-seventh Congress 1941-1942

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5: The Seventy-eighth Congress 1943-1944

6: The Seventy-ninth Congress 1945-1946

7: The Eightieth Congress 1947-1948

8: The Eighty-first Congress 1949-1950

9: Puerto Rico y los puertorriqueños 1935-1950 (Español)

9: Puerto Rico and Its People 1935-1950 (English)

10: Lawyer for Civil Liberties

Vito Marcantonio: Bibliography

Annette T. Rubinstein: Author, Educator, Activist

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Puerto Rico y los puertorriqueños 1935-1950

Su primer proyecto de ley por la independencia de Puerto Rico

Para la asignación de ayuda de emergencia: "Puerto Rico tiene una población de 1.700.000 habitantes y 250.000... se encuentran desempleados".

"El único propósito de esta enmienda es acabar con el salario mínimo de 25 centavos por hora en Puerto Rico."

Objeción a "el más difamatorio ataque... a los niños puertorriqueños que viven en la Ciudad de Nueva York"

"Cinco años de tiranía en Puerto Rico"

En contra de un recorte del 50% a la ayuda para Puerto Rico: "por el presente rechazamos sustentar adecuadamente a las víctimas de un sistema impuesto por nosotros".

"Lo que el pueblo de Puerto Rica quiere y tiene derecho a exigir es la libertad inmediata e incondicional".

Por la modificación de las leyes de transporte y para la toma de otras medidas para aliviar el hambre y otras dificultades especiales causadas por la guerra en Puerto Rico

Por qué el español debería ser el idioma primario en las escuelas de Puerto Rico en lugar del inglés: Carta al presidente Truman

"La sola elección del gobernador de Puerto Rico no otorga al pueblo de Puerto Rico ninguna soberanía".

"Sobre el supuesto problema de la migración puertorriqueña" hacia Nueva York "le han presentado una imagen distorsionada".

El programa modificado del Partido Democrático Popular: su efecto sobre las libertades civiles y la libertad académica en Puerto Rico

La "actitud insensible" de un reporte acerca del accidente aéreo de San Juan en el que murieron 54 hombres, mujeres y niños

"Un ejemplo escandaloso de intimidación policíaca" en Puerto Rico

Acerca de H.R. 7674, un proyecto de ley para una constitución puertorriqueña: "su propósito es perpetuar el actual sistema colonialista".

"La oposición al H.R. 7674 es profunda y generalizada en la isla": una apelación para celebrar audiencia en Puerto Rico en relación al proyecto de ley para una constitución

"Sin independencia, no veo solución" a los problemas económicos y políticos del pueblo de Puerto Rico

La promesa rota a Puerto Rico "está alineada con... la promesa rota sobre la paz... los derechos civiles... la derogación de la ley Taft-Hartley".



[El congresista Marcantonio fue un defensor consistente de los derechos de Puerto Rico en los Estados Unidos y el principal portavoz en el Congreso por la independencia de Puerto Rico. Nunca dejó de exigir la soberanía completa para este país. Al mismo tiempo, luchó continuamente para mejorar el estado económico y político de la isla mientras ésta continuara siendo territorio de los Estados Unidos.

En un discurso que pronunció en la Cámara de Representantes durante su segundo período en el Congreso, el 11 de mayo de 1939, explicó brevemente su preocupación por Puerto Rico y sus habitantes.]

Mi interés en Puerto Rico no se debe únicamente al hecho de que represento a la más grande circunscripción puertorriqueña, de la cual estoy orgulloso, sino también a mi deseo como progresista de defender a las víctimas más explotadas del más devastador imperialismo. No tengo ningún interés personal o político, ni tengo ningún familiar al que proteger en la nómina de pagos del gobierno de Puerto Rico. No tengo ningún derecho, o interés, sobre la política de la isla. Eso es asunto de nadie más que del pueblo de Puerto Rico. Sin embargo, tengo derecho a defender a la gente de Puerto Rico contra la explotación, la tiranía y la traición. Tengo el derecho, como Miembro del Congreso, a luchar por su bienestar económico y social, y a luchar por sus libertades. Puerto Rico es parte de los Estados Unidos y, hasta que esto cambie, es nuestro deber darle tanta atención, tanto cuidado, y un tratamiento tan solidario a Puerto Rico y a sus problemas como le damos a los problemas de cualquier persona en los Estados Unidos... 



6 de mayo de 1936

[El 6 de mayo de 1936, el Congresista Marcantonio presentó su proyecto de ley para la independencia de Puerto Rico. Lo presentó en el curso de un debate sobre un proyecto de ley del Senado al que denomino “el Proyecto de Ley Tydings para una independencia ficticia". Dijo:]

Señor Presidente, he presentado hoy un proyecto de ley que promueve la soberanía de Puerto Rico.

Hace varios días, se presentó en el Senado un proyecto de ley del Senador Tydings que plantea la aparente independencia del pueblo de Puerto Rico. En lugar de ofrecer una genuina independencia a la gente de Puerto Rico, su proyecto de Ley les ofrece un plebiscito controlado por los Estados Unidos y un territorio autónomo que estará bajo el control del gobierno estadounidense. La independencia ulteriormente ofrecida por el proyecto de ley Tydings estará considerablemente restringida por la presencia amenazadora de una reserva naval estadounidense, el escenario de las maniobras de la flota atlántica, en su supuesto territorio soberano. Al mismo tiempo, el proyecto de ley Tydings, con sus disposiciones tarifarias, amenaza con arruinar la única fuente actual de ingresos puertorriqueña, la venta de sus cultivos comerciales en el mercado estadounidense. Su proyecto de ley no prevé el desarrollo de substitutos para la industria azucarera dominante, que está controlada por los Estados Unidos.

Dicho proyecto de ley es algo que el pueblo puertorriqueño no desea, como lo demuestran sus coordinadas protestas. Ellos darían la bienvenida a una independencia real y absoluta, y el pueblo estadounidense, que formó a su vez en el pasado una colonia del Imperio Británico, no tiene deseos [de ser], ni está interesado en ser señor y amo de una nación más pequeña y débil. Sólo estos señores cuya posición es la de la reacción en Estados Unidos, los conservadores estadounidenses, los bancos y las corporaciones azucareras, que han mantenido al pueblo puertorriqueño en el hambre y la miseria, están interesados en Puerto Rico como una colonia, no sólo por sus beneficios sino también como una base de guerra fortificada. Si realmente deseamos ser quienes iniciemos una conferencia Panamericana de la paz, seamos honestos y claros en nuestras relaciones con los pueblos de las naciones hermanas. Eso significa que una de las bases de la paz es la libertad de las naciones.

Es en consideración de esta cuestión de manera justa y desde el punto de vista de los intereses del pueblo estadounidense, así como también de los deseos del pueblo de Puerto Rico, que he presentado mi proyecto de ley.

La dignidad del pueblo estadounidense como una nación amante de la libertad demanda que Puerto Rico sea juzgado bajo el principio de la autodeterminación de las naciones. Esto significa que Estados Unidos retire completamente y para siempre todas las intervenciones, todas las manos, en los asuntos del pueblo puertorriqueño. Esto significa que se conceda la soberanía completa al pueblo de Puerto Rico para que, como una nación entre otras naciones del mundo, pueda llevar adelante su propio destino de manera tal cómo lo considere oportuno. Esta independencia completa logrará mucho por la harmonía real en las Américas.

La verdadera independencia y la declaración de la responsabilidad de los Estados Unidos por el desastroso estado presente de la economía de Puerto Rico y la pobreza abismal de su gente son los objetivos de mi proyecto de ley.

Puerto Rico, tomado como botín de guerra a España en 1898, ha sido arruinado sucesivamente. Cuatro grandes corporaciones azucareras estadounidenses poseen la mitad de la tierra apta para azúcar y producen más de la mitad de la cosecha total. El azúcar comprende ahora el 75 por ciento de las exportaciones de la isla, mientras que el tabaco y el café han sido relegados a un segundo plano. Los antiguos terratenientes agricultores, desalojados por las enormes plantaciones de azúcar, trabajan hoy las tierras montañosas infértiles o no poseen tierras. Sólo el 7 por ciento de los habitantes nativos de las regiones rurales son terratenientes en Puerto Rico, un país agropecuario. Sobre las cabezas de estos pequeños granjeros pende una deuda hipotecaria de aproximadamente $25.000.000. Por años, han sido incapaces de pagar impuestos.

Los campesinos sin tierra han sido convertidos en un gran ejército de esclavos coloniales en las plantaciones de azúcar o se encuentran desempleados. Los reportes del Departamento de trabajo de Puerto Rico para el año 1935 muestran que el salario promedio para los trabajadores hombres en los campos de azúcar es de $3,34 por semana, y para las mujeres, de $1,96 por semana. Esta misma escala salarial se aplica a las demás industrias de la isla y en el tabaco y el café es aún peor.

La falta de industria y la conversión de la isla en una gran fábrica productora de azúcar han causado grandes estragos en el desempleo. La Administración Federal de Ayuda de Emergencia en Puerto Rico para febrero del año 1936 reportó un total de 408.000 padres de familia necesitados y en busca de trabajo o ayuda, un número que incluye al 84,4 por ciento de la población.

Incluso en 1927, el gobernador Roosevelt señaló el gran porcentaje de tuberculosis, anquilostoma, malaria y otras enfermedades causadas directamente por el hambre en la gente.

Responsable... por esta miseria, hambre y enfermedad es el mantenimiento de Puerto Rico como colonia de los Estados Unidos, lo que le dio una amplia oportunidad a los intereses estadunidenses de penetrar tan profundo económicamente como lo desearon, mientras que las personas de Puerto Rico no pudieron desarrollar un país propio. Pero el pueblo puertorriqueño ha manifestado su negativa a aceptar esta situación sumisamente. La gran presión por la independencia de la isla es sin duda un factor determinante en la súbita aparición del proyecto de ley Tydings con su aparente independencia.

Propongo que los Estados Unidos saque sus manos y permita al pueblo de puertorriqueño actuar libremente en su propio país. El... hambre y la miseria, la catástrofe económica, pueden sin dudas ser culpadas a las políticas de los Estados Unidos en Puerto Rico, ya sea la política sin iniciativas de Hoover o la política de hacer muy poco de Roosevelt.

Aquellos a favor de la continuación de esta "vergüenza estadounidense" que es Puerto Rico como colonia intentan hacernos creer que la independencia traerá más hambre para el pueblo. Los conservadores saben que tal declaración es una verdadera mentira. Es, como mínimo, desafortunado que el proyecto de ley Tydings, con sus disposiciones tarifarias a los productos puertorriqueños haya agregado leña a su fuego.

Mi proyecto de ley propone que no haya aranceles sobre los productos puertorriqueños enviados a los Estados Unidos hasta que el pueblo de Puerto Rico así lo desee. Esto está planteado de ésta forma para que Puerto Rico pueda tener la oportunidad necesaria para hacer crecer su industria y desarrollar su comercio con quien lo considere apropiado para su mejor beneficio. Tampoco debería haber ninguna restricción a la inmigración puertorriqueña. Estos principios deberán ser ratificados por un tratado entre las dos naciones a realizarse 90 días después de que el nuevo gobierno de Puerto Rico exprese su deseo de comenzar las charlas. En ínterin entre la declaración de la independencia y la firma de este tratado, el actual status quo respecto a las relaciones comerciales debe ser mantenido. De esta manera, se habrá evitado, en la medida de lo posible, la aplicación de una ley de rigor sobre la nueva nación.

Además, en los 38 años en que Puerto Rico ha estado en posesión de los Estados Unidos, ciudadanos norteamericanos han extraído de la economía de la isla más de $400.000.000 que nunca fueron regresados a Puerto Rico para el bienestar de su gente o el desarrollo de sus recursos. Este simple hecho, verificado por el Instituto Brookings en 1929, es una de las principales razones de las dificultades actuales del pueblo de Puerto Rico. Esta enorme suma de dinero, y la promesa de una cantidad mayor, es la razón por la que los reaccionarios estadounidenses intentan que una verdadera independencia aparezca como un error perjudicial para el pueblo de Puerto Rico. Pero el hambre es el resultado del dominio imperialista y ese es el enemigo real del pueblo de Puerto Rico.

Creo que sólo es compatible con la dignidad del pueblo estadounidense que una indemnización substancial sea pagada al sufrido pueblo puertorriqueño para compensar, en parte, los años de dificultades por los que ha pasado y para permitirle encontrar mejor sus bases y tomar audazmente el camino a la libertad que desea tan ardientemente.

Estos son los principios de mi proyecto de ley, a diferencia del proyecto de ley Tydings para la independencia ficticia. Propongo independencia verdadera e inmediata. También creo, al presentar este proyecto de ley, que el pueblo puertorriqueño no debe hacerse ilusiones. Sólo su fuerza unificada, la formación de un frente anti-imperialista de todo el pueblo contra sus dominadores extranjeros y sus propios traidores nacionales, es la mejor garantía para lograr la independencia. Esperar que se apruebe el proyecto de ley Tydings, o mi proyecto de ley, o cualquier otro proyecto que les conceda la independencia en una bandeja de plata es un gran error. Detrás de ellos contarán con la inmensa mayoría del pueblo estadounidense que odia la opresión y ama la libertad.

Corresponde al pueblo de Puerto Rico tomar la iniciativa, y cuando más la desarrollen y la hagan conocer al mundo entero, más oportunidades habrá de que mi proyecto de ley sea aprobado y de lograr la independencia.

[Desde 1936 en adelante, el congresista Marcantonio presentó 5 proyectos de ley para la independencia de Puerto Rico, el último de ellos durante su último período en el Congreso, el 16 de marzo de 1950.]



22 de marzo de 1939

[Durante los años que duró la gran depresión, el Congresista Marcantonio luchó para conseguir fondos de ayuda para el pueblo de Puerto Rico, así como para los desempleados en todo Estados Unidos. El 22 de marzo de 1939, cuando el comité del congreso se rehusó a recomendar la asignación de un fondo de emergencia adicional por $3.000.000 para Puerto Rico, el Sr. Marcantonio argumentó:]

Señor Presidente, hace tan solo unos momentos, el Comité, con el voto de una abrumadora mayoría, pasó a la historia por una causa digna: la preservación de los olmos. La propuesta ante nosotros presenta una causa que consideró aún más digna y que es la causa de los seres humanos que sufren en la isla de Puerto Rico. Puerto Rico tiene una población de 1.700.000 habitantes y 250.000 de ellos se encuentran se encuentran desempleados, lo que afecta a 1.125.000 personas.

El informe presentado por el comité al negarse a recomendar la asignación de $3.000.000 admite la existencia de la más deplorable situación económica en Puerto Rico, admite una enorme cantidad de sufrimiento humano, admite un gran porcentaje de desempleo en Puerto Rico. Pero el informe, para justificar la no asignación de $3.000.00 y para no recomendar ni un sólo centavo, declara que no debe realizarse ninguna asignación porque:

"Obviamente existe una urgente necesidad de hacer algo al respecto de esta grave situación. Pero la respuesta no es proporcionar asistencia de trabajo para una pequeña parte de la cantidad de personas capacitadas para trabajar que se encuentran desempleadas, sino volver a evaluar con el objetivo de suprimir o reducir la aplicación de la Ley de Normas Justas de Trabajo en lo que respecta a su aplicación en Puerto Rico. La concesión de la asignación adicional solicitada ahora sería un paliativo pobre. Se necesita una cura y es para acentuar este hecho y para estimular a la acción en esa dirección que no recomendamos una asignación adicional (informe del comité, págs. 7 y 8)..."

No deseo en este momento interponer la cuestión de si la Ley de Normas Justas de Trabajo debería ser modificada a fin de no aplicarse a Puerto Rico o no, porque no deseo traer a una discusión acerca de asistencia cualquier pregunta que pudiera poner en peligro la asignación de fondos que es tan necesaria para la mera existencia del pueblo de Puerto Rico.

Sin embargo, me opongo firmemente a la supresión o reducción de la aplicación de las leyes de salarios y horarios en relación a Puerto Rico. La ley es necesaria para el bienestar del pueblo, de las personas trabajadoras de la isla de Puerto Rico. De hecho, es la única legislación real que puede provocar el reajuste económico de la diabética economía de explotación indiscriminada del trabajo en Puerto Rico.

Además, la mala situación actual de Puerto Rico no puede ser atribuida a la aplicación de la Ley de Normas Justas de Trabajo, ya que no ha sido aplicada hasta este minuto en Puerto Rico.

Me parece que es manifiestamente injusto forzar un cambio en la Ley de Normas Justas de Trabajo mediante la negación de una asignación de ayuda a Puerto Rico... El Congreso no debería ser estar en posición de decir "Deróguese la Ley de Normas Justas de Trabajo en Puerto Rico o no otorgaremos al país los fondos de ayuda"...

Es también mi juicio considerado que la posición del comité, en cuanto a que los fondos no son recomendables porque se necesita una cura y que la cura puede ser obtenida por la retención de estos fondos, es insostenible y sumamente inhumana. Ciertamente no podemos, por medio de una ley de presupuesto y un debate que sin duda tiene una duración de no más de 15 minutos, resolver los problemas económicos de Puerto Rico o analizar las causas adecuadamente. Ciertamente no podemos resolver el problema del desempleo en Puerto Rico por medio de este proyecto de ley de asignación...

Ciertamente no podemos resolver el problema del desempleo en Puerto Rico a través de la negación de fondos de asistencia. Existe una emergencia y la única manera ortodoxa y humana de resolver una emergencia es otorgar asistencia. El comité se encuentra en la misma posición a como si se presentara ante esta Cámara con un proyecto de de ley de asistencia para nuestros 11.000.000 desempleados y dijera: "Resolvamos antes el problema del desempleo y, hasta entonces, no asignemos dinero para asistencia". Esa es la situación que tenemos aquí y esa es la posición que el Comité está tomando actualmente. Nos dicen que la asignación de dinero ahora actuaría sólo como un "paliativo", y que el Congreso debería esperar hasta que el problema haya sido resuelto, y que sólo entonces podremos resolver la totalidad de este asunto. Yo opino que antes de que este problema pueda ser finalmente resuelto, 250.000 personas, lo que involucra a 1.125.000 personas, se ven directamente afectadas por el desempleo en la isla. Se encuentran realmente al límite de la hambruna. Nos enfrentamos a una condición y no a una teoría. Esta es una cuestión de asistencia de emergencia, y los fondos de emergencia deberían ser otorgados hasta que se encuentre una solución definitiva para los problemas de Puerto Rico.

Considero que, al retener los fondos de asistencia, nos estamos desquitando con personas inocentes, personas que no tienen ninguna relación con las condiciones bajo las cuales están sufriendo, personas que se encuentran en su actual situación económica por causa de la explotación y la tiranía. Considero, señor Presidente y caballeros de este Comité, que esta es una cuestión de asistencia para aliviar el sufrimiento. No se trata de una cuestión política. No hay política en esto en lo absoluto. Es una cuestión de ayudar a 1.125.000 personas, un pueblo grande y bueno. (Aplausos).

(Aquí el martillo cayó). 



11 de mayo de 1939

[El Congresista Marcantonio instó en repetidas ocasiones a la aplicación de la ley de salario mínimo de 25 centavos por hora en Puerto Rico. El 11 de mayo de 1939, al discutir la enmienda que proponía la creación de comités para dar "flexibilidad" a la ley de salario mínimo en Puerto Rico, dijo en parte:]

El único propósito de esta enmienda es eliminar el salario mínimo de 25 centavos por hora en Puerto Rico. Si estuviera así escrito en el proyecto de ley, y propósito así planteado, en mi opinión, esto habría sido mucho más adecuado, ya que habría declarado abierta y francamente su propósito en lugar de... lograrlo de una manera indirecta. ¿Por qué se proponen estos comités? Las dos principales industrias que buscan liberarse de este mínimo de 25 centavos son la industria azucarera y de la indumentaria.

Bajo la dirección del Gobernador de Puerto Rico, las diversas corporaciones azucareras y la industria del tallado – la industria de la indumentaria – que abandonaron los Estados Unidos y se instalaron en Puerto Rico debido a los salarios esclavos que son pagados allí, desde un principio anunciaron que no iban a respetar la ley, que iban a ignorarla, y el Gobernador en muchas, muchas ocasiones, no sólo en discursos sino también en conferencias, les aconsejó no preocuparse por esta ley, ya que pronto llegaría el día en que esta ley fuera modificada. El Gobernador, los talladores asalariados, y la industria azucarera se unieron en una exitosa campaña para anular la ley promulgada por el Congreso. Ahora se nos pide poner un sello de aprobación en esta anulación despiadada y arrogante. Casi el 70 por ciento de las tierras azucareras de Puerto Rico son propiedad de cuatro grandes corporaciones azucareras estadounidenses. Fue establecido en un memorándum que tengo frente a mí, preparado por Robert W. Claiborne, quien fuera el representante territorial de la División de Horas y Salarios del Departamento del Trabajo de Puerto Rico, que la industria azucarera puede pagar 25 centavos por hora como mínimo, y que la única razón por la que no lo hace es porque se le aseguró que habría cambios en esta ley. La industria azucarera ha obtenido grandes ganancias en Puerto Rico y todavía lo hace. Todo el mundo sabe que puede pagar 25 centavos por hora a sus trabajadores y que debería hacerlo. El Sr. Claiborne se encuentra en mejor posición que nadie para saberlo. Él dice que ellos pueden y deben hacerlo. Los trabajadores en Puerto Rico lo saben y lo exigen. Cada estudio científico de la industria azucarera en Puerto Rico establece esto. Sólo ciertos políticos y activistas de grupos de presión de la industria azucarera no lo admiten. He preguntado el por qué de ésta disposición particular para la creación de estos comités que otorgan esta flexibilidad se ha introducido [en el proyecto de ley], y se me ha dicho que debería tener ningún temor acerca de la industria azucarera, que los salarios en el azúcar serán absolutamente de 25 centavos como mínimo, y que ningún administrador establecería jamás nada inferior a 25 centavos por hora. Pero el hecho es que están pagando menos de 25 centavos por hora.

Si ningún comité recomendará, y ningún administrador establecerá, el pago de menos de 25 centavos por hora, ¿por qué crear comités con esta flexibilidad que puede abrir la puerta a una recomendación de menos de 25 centavos por hora?... ¿Por qué debería ser creado este comité para sustituir al Congreso en el establecimiento de un mínimo? Si todas las partes pretenden que la industria azucarera pague como mínimo 25 centavos la hora, ¿por qué crear estos comités? La respuesta a eso es que desean otorgar flexibilidad a la industria indumentaria. Nos dicen que la industria indumentaria fue muy afectada por esta disposición de un mínimo de 25 centavos. En primer lugar, la industria indumentaria en Puerto Rico se encuentra en la más vergonzosa situación jamás permitida bajo la bandera estadounidense. Allí hay 15.000 trabajadores en las fábricas, fábricas de indumentaria, y los trabajadores de las fábricas reciben desde 12 centavos y medio por hora hasta tan solo 2 centavos por hora. En un caso, y cito el memorando enviado por Claiborne a mí, un niño de 13 años recibía 25 centavos por semana.

Esto es en cuanto a los trabajadores en las fábricas. Voy a explicar el sistema que tienen para los trabajadores a domicilio, es decir, aquellos que trabajan desde su casa. Estos talladores de Nueva York, mi ciudad natal, el peor tipo de explotadores de mano de obra, que escaparon debido a que en Nueva York debían pagar salarios dignos, ya que los obligamos a limpiar sus fábricas de explotación y establecer condiciones de trabajo dignas, llevaron su trabajo a Puerto Rico. Allí, dieron el trabajo a un contratista. A continuación, el contratista se lo entregó a un subcontratista, y este se lo entregó a otro sub-subcontratista, y esto continúa a través de muchos subcontratistas, cada uno de los cuales recibe ganancias por el duro trabajo de mujeres y niños pobres. La pobre mujer en su hogar recibe el siguiente pago: Recibe algo tan bajo como 3 a 5 centavos por la docena de pañuelos con dobladillos hechos a mano de la mejor calidad. Estos son vendidos en Macy’s de Nueva York por $3 la docena. Esto significa que se les paga desde 8 a 15 centavos al día y no más. Esto significa un ingreso total de aproximadamente $30 al año.

Ahora nos dicen: "Bien, si hacemos cumplir el mínimo de 25 centavos la hora, la industria se arruinará"...

Esa industria no tiene derecho a vivir. No tiene derecho a existir. Si no puede pagar a las mujeres y niños de Puerto Rico más de $30 al año, entonces no debemos permitirle a esa industria vivir, y sin duda no debemos permitir que se le otorgue ninguna flexibilidad a esa industria en virtud de la Ley de Normas Justas del Trabajo. Esta industria está muriendo, de todas maneras. Las personas tan terriblemente explotadas por ella pueden tener una nueva oportunidad de vida. En primer lugar, con nuestra ayuda a través de la Administración para la Reconstrucción de Puerto Rico. En segundo lugar, con la ejecución de la ley de 500 acres que pondrá a su disposición tierras disponibles para la agricultura. Y en tercer lugar, por la imposición de un salario digno en aquellas industrias que pueden pagarlo, como la azucarera, así como también en el 30 por ciento de la industria indumentaria, o sea, para los trabajadores de las fábricas.



19 de junio de 1939

[El Congresista Marcantonio ingresó en el Registro del Congreso, el 19 de junio de 1939, un estudio acerca de una de las maneras en las que los niños puertorriqueños estaban siendo tratados injustamente en la ciudad de Nueva York. El estudio trataba sobre el coeficiente intelectual injustamente bajo otorgado a los niños puertorriqueños sobre la base de exámenes de coeficiente intelectual que no hacían adaptaciones adecuadas a sus dificultades lingüísticas y a otras dificultades especiales que tenían como recién llegados a Nueva York. Al presentar el hallazgo, dijo:]

Sr. Presidente, el ataque más difamatorio a los niños puertorriqueños que viven en la ciudad de Nueva York fue hecho recientemente. Se ha hecho bajo la apariencia de un informe psicológico. Esto demuestra que existe una cosa tal como la actividad delictiva incluso en el campo de la psicología. Este informe es prueba de ello. He hecho que este informe fuera investigado y por la presente presento las revelaciones que constituyen la exposición de otro fraude en detrimento de una minoría racial en nuestro país.



14 de agosto de 1939

[En este discurso, el Congresista Marcantonio expone sus cargos en contra de la administración del Gobernador Winship, a la que describe como "cinco años de tiranía en Puerto Rico". Ya había presentado estos cargos al Presidente Roosevelt y al Secretario del Interior Ickes varios meses antes. Como el Sr. Marcantonio anunció ante la Cámara el 5 de agosto de 1939, "Blanton Winship fue despedido por el Presidente de los Estados Unidos".

El discurso el Sr. Marco Antonio realizó en aquel momento se ha convertido en un documento clásico en la historia de Puerto Rico. Se compone de una introducción y tres secciones numeradas. A continuación, se incluyen extractos importantes de la introducción y la primera sección, "Derechos civiles y asesinato". Las dos últimas secciones, omitidas aquí por falta de espacio, están tituladas "La mala gestión es el gemelo de la tiranía" y "Represión y la distorsión de las noticias sobre las condiciones en Puerto Rico".

Todo el discurso está contenido en el Registro del Congreso de 14 de agosto de 1939. El ex-Gobernador Blanton Winship, de Puerto Rico, fue removido sumariamente por el Presidente de los Estados Unidos el 12 de mayo de 1939.]

He presentado cargos contra el Sr. Winship ante el Presidente en las dos visitas que le realice y, posteriormente, el 27 de abril de 1939, escribí una carta al Presidente presentando cargos adicionales en apoyo de mi solicitud para la remoción del Sr. Winship. Durante mis visitas a la Oficina Ejecutiva del Presidente de los Estados Unidos le informé de muchos actos de abuso de autoridad, así como omisión culposa, entre los cuales se encontraban los actos tiránicos del Gobernador al privar al pueblo de Puerto Rico de sus derechos civiles, la corrupción y fraudes que existieron y que fueron posibles sólo por la indulgencia del Gobernador y el extraordinario desperdicio del dinero del pueblo... Mis cargos escritos, así como presentados verbalmente, fueron transmitidos por el Presidente al Secretario Ickes del Departamento del Interior...

El Secretario del Interior, por cable, contactó al Sr. Blanton Winship para que regresara a los Estados Unidos. En respuesta a este cable, el Sr. Winship vino y visitó al Secretario del Interior. El Secretario del Interior exigió al Sr. Winship su renuncia. El Sr. Winship se negó rotundamente a renunciar y afirmó que, en la medida en que fue designado por el Presidente, no renunciaría sino hasta que hubiera tenido la oportunidad de apelar ante el Presidente. Después de varios intentos fallidos, finalmente el Sr. Winship vio al Presidente y solicitó que se le permitiera permanecer como Gobernador de Puerto Rico sobre las bases de que el hecho de presentar su renuncia mientras se encontraba siendo acusado podría ser mal interpretado. Lo que el Presidente le dijo al Sr. Winship no lo sé. Si sé, sin embargo, que causó una impresión muy desfavorable al Presidente. Cuando el Sr. Winship dejó la Casa Blanca con la bravuconería propia un general de silla giratoria, invitó a amigos y a periodistas para visitarlo en Puerto Rico en septiembre de 1939, dando la impresión de que iba a permanecer como Gobernador.

El 11 de mayo de 1939, tomé la palabra ante la Cámara de Representantes oponiéndose a eximir a Puerto Rico de las disposiciones de la enmienda sobre salarios y horas, y en ese discurso hice un ataque contra el Sr. Winship y revelé que había presentado cargos en su contra, y declaré específicamente que los cargos estaban siendo investigados por el Departamento del Interior a petición del Presidente de los Estados Unidos. Al día siguiente, el Presidente anunció que el Almirante William D. Leahy sucedería al Sr. Winship como Gobernador de Puerto Rico. Hasta entonces, e incluyendo el momento en que este brusco anuncio fue hecho, el Sr. Winship no había renunciado. Incluso un niño de escuela comprende que el anuncio del propio sucesor antes de haber renunciado equivale a un despido. Blanton Winship fue despedido por el Presidente de los Estados Unidos...

El Sr. Winship dedicó todo su tiempo desde que fuera despedido del puesto de Gobernador a dos tareas: En primer lugar, a la auto-glorificación, y en segundo lugar, a dañar aún más los mejores intereses del pueblo de Puerto Rico.

En la segunda categoría, sus actividades fueron una continuación a sus 5 años de terror en Puerto Rico. Actuó como un brillante grupo de presión y luchó con medios justos e injustos para conseguir la modificación de la ley de salarios y horas, de manera tal que las compañías azucareras pudieran continuar pagando 12 centavos y medio por hora en lugar de 25 centavos por hora, y ganar así $5 millones al año, de manera que los explotadores del trabajo en Puerto Rico pudieran continuar pagando los salarios intolerables que han estado pagando, un sistema salarial que fue posible en virtud de su régimen, para que el sistema salario abismalmente esclavo pudiera perpetuarse en Puerto Rico. Hasta incluso en los días de cierre del Congreso, este Gobernador expulsado lucho para que los trabajadores puertorriqueños no gozaran de la protección de la ley de salarios y horas. Hizo un llamado desesperado al Portavoz, el Hon. William Bankhead, para que suspendiera las reglas y reconociera a alguien que ofreciera la enmienda que habría privado a Puerto Rico de las disposiciones de la ley de salarios y horas. Esto fue hecho después de que él, junto con su títere y el grupo de presión personal, James J. Lanzetta, hicieran todo lo posible, y fallaran, para que la enmienda Barden y otras modificaciones fueran consideradas por la Cámara, lo que no sólo habría afectado a los trabajadores de Puerto Rico, sino también habría quitado a 2.000.000 trabajadores en los Estados Unidos la protección de la Ley de Normas Justas de Trabajo. El bienestar de 2.000.000 trabajadores de los Estados Unidos no significaba nada para Blanton Winship o su designado.

El sacrificio de 2.000.000 trabajadores de los Estados Unidos y el sacrificio del bienestar de los trabajadores en los Estados Unidos, así como en Puerto Rico, no significaban nada para estos señores que estaban determinados a cumplir los mandatos de las corporaciones financieras e industriales de Wall Street que han mantenido a los trabajadores de Puerto Rico en las garras del imperialismo y del esclavitud salarial. Aprovecho esta ocasión para alabar al patriotismo y la habilidad política de nuestro Portavoz, el Hon. William Bankhead, que atendió al despedido y deshonrado ex Gobernador de Puerto Rico con un simple y patriótico "no". Este "no" fue dado después de mi conversación con el Portavoz, quien me había prometido que no habría ninguna suspensión de las reglas, o consideración de cualquier legislación que exima a Puerto Rico de las disposiciones de la Ley de Normas Justas de Trabajo, en esta sesión del Congreso.

A la vista de estas actividades, traidoras y perjudiciales para el pueblo de Puerto Rico, sentí que ya no debía permanecer en silencio. Sentí que no debía permitir que este ex-Gobernador o sus secuaces continuaran utilizando el prestigio de un cargo que deshonraron en beneficio de los explotadores del pueblo de Puerto Rico. Yo sería negligente si no arrancara el manto de la virtud en la que este destructor de la libertad, protector de los malversadores, y explotador del pueblo de Puerto Rico se había envuelto a sí mismo. Por lo tanto, señor Portavoz, he aquí su registro:

1. DERECHOS CIVILES Y ASESINATO

En sus 5 años como Gobernador de Puerto Rico, el Sr. Blanton Winship destruyó el último vestigio de los derechos civiles en Puerto Rico. Los patriotas fueron incriminados en la mansión ejecutiva y enviados a prisión. Hombres, mujeres y niños fueron masacrados en las calles de la isla simplemente porque se atrevieron a expresar su opinión o intentaron reunirse en asamblea libre.

Los ciudadanos fueron aterrorizados. Los tribunales fueron desprovistos de cualquier prestigio a causa de la mala influencia ejercida sobre ellos por los políticos que actuaban con la connivencia y el consentimiento del Sr. Winship. Los trabajadores estadounidenses fueron perseguidos y abatidos cada vez que intentaron ejercer su derecho de huelga, u organizarse y protestar contra los salarios abominables que recibían de los amigos del Sr. Winship. La policía insular fue militarizada y se transformó de una organización policial honesta a una organización de provocadores y asesinos, como la que existía en los días más oscuros de Rusia de los zares... Nerón tocaba el violín mientras los cristianos eran masacrados en los tiempos de la antigua Roma. Winship bebía cócteles y bailaba en el palacio del Gobernador, mientras que la policía mataba y perseguía sin piedad a los ciudadanos de Puerto Rico. Los siguientes son sólo algunos casos ilustrativos de la actitud de Nerón del Sr. Winship. Ni el tiempo ni el espacio me permiten presentar la historia completa, o la lista de las víctimas, de las cuales el pueblo estadounidense sabe muy poco o nada en absoluto.

El domingo de Ramos, el 21 de marzo de 1937, en Ponce, la segunda ciudad más grande de Puerto Rico, las fuerzas policiales dispararon con ametralladoras, rifles y pistolas contra una multitud de nacionalistas que se manifestaban. Diecisiete personas murieron, más de 200 fueron heridas. Los nacionalistas iban a celebrar una reunión y un desfile en Ponce el 21 de marzo. El alcalde, Tomes, había expedido un permiso. Una hora antes de la hora fijada para el desfile, y cuando los manifestantes estaban listos para marchar, el alcalde canceló el permiso por razones frívolas. Como Winship señaló en una declaración emitida después de la matanza, el desfile fue cancelado por el alcalde a petición del Gobernador Blanton Winship y el jefe de policía Coronel Orbeta.

El Gobernador Winship salió de San Juan. Coronel Orbeta fue a Ponce y concentró allí una gran fuerza policial, entre la que incluyó a todos los artilleros. El gobierno había estado planeando una acción en Ponce durante muchos días.

El jefe de la policía, Guillermo Soldevilla, con 14 policías, se ubicó frente a quienes desfilaban. El jefe Pérez Segarra y el sargento Rafael Molina, al mando de 9 hombres armados con ametralladoras Thompson y bombas de gas lacrimógeno, se ubicaron detrás. El jefe de policía Antonio Bernardi, al mando de 11 policías armados con ametralladoras, se situó al este, y otro grupo de 12 hombres de la policía armados con fusiles se ubicó al oeste.

Los manifestantes, bajo las órdenes de su líder, y mientras que La Borinqueña, la canción nacional, era tocada, comenzaron a marchar. Inmediatamente recibieron disparos de la policía desde los cuatro lados durante 15 minutos. Las víctimas cayeron sin tener la oportunidad de defenderse. Incluso después de que la calle estuvo cubierta de cadáveres, la policía continuó disparando. Más de 200 resultaron heridos, varios de ellos fueron asesinados. Recibieron disparos hombres, mujeres, y niños, nacionalistas y no nacionalistas, manifestantes y transeúntes, así como las personas que huyeron. Fueron perseguidos por la policía y recibieron disparos o fueron golpeados en la entrada de las casas. Otros fueron sacados de sus escondites y asesinados. Leopold Tomes, un miembro de la legislatura, contó a los periodistas cómo un nacionalista fue asesinado a sangre fría por un policía, después de los disparos, en sus propios brazos.

Una niña de 7 años, Georgina Maldonado, recibió un disparo en la espalda mientras corría hacia una iglesia cercana. Una mujer, María Hernández, fue también asesinada. Carmen Fernández, de 33 años de edad, fue herida gravemente. Después de caer, un policía la golpeó con su rifle, diciendo: "Toma esto, se nacionalista". Marie Hernández era miembro del Partido Republicano, y mientras huía fue golpeada dos veces en la cabeza por un policía. El Dr. José N. Gandara, uno de los médicos que asistieron a los heridos, testificó que las personas heridas que huían recibían disparos y que muchas fueron heridas nuevamente en la espalda. Don Luis Sánchez Frasquieri, ex Presidente del Rotary Club en Ponce, contó que fue testigo de la masacre más horrible de la policía sobre la juventud indefensa. No se encontraron armas en manos de los civiles heridos o muertos. Alrededor de 150 de los manifestantes fueron detenidos inmediatamente después, varios de los cuales eran mujeres. Todos los líderes nacionalistas fueron detenidos también. Se les concedió libertad bajo fianza. Más de 15.000, según fue informado por El Mundo, un periódico de Puerto Rico, asistieron a los funerales en Ponce, y más de 5.000 en Mayagüez.

Lo anterior no es una descripción de los eventos Ponce hecha por un nacionalista de Puerto Rico. Pertenece... de un discurso del representante John T. Bernard, de Minnesota, en el Congreso y ha aparecido en el Registro del Congreso de 14 de abril de 1937. ¿No recuerda esto a la Masacre de Boston en 1770 y al asesinato de campesinos rusos por Zar en 1905? Si se recuerdan los acontecimientos de la Semana de Pascua en Dublín, 1916, ¿no concuerdan con Jay Franklin, un comentarista de Washington del archivo Stern Papers, que Puerto Rico es la Irlanda del Caribe?

El 16 de abril es un día festivo en Puerto Rico. Es el aniversario del nacimiento de José de Diego, el ex Presidente de la Cámara de Delegados, destacado orador, poeta, jurista y destacado defensor de la independencia. Cada año, el Partido Nacionalista celebra una misa, una marcha, y una reunión en su honor. Se depositan sobre su tumba coronas de flores. Otra demostración y una reunión se celebran en honor a Manuel Rafael Suárez Díaz, un mártir de la causa de la independencia. También se depositan flores en su tumba.

En 1937, unas pocas semanas después de la matanza del domingo de Ramos, el administrador de la ciudad de San Juan, bajo la presión de Winship, negó los permisos para estas reuniones y manifestaciones. Como informaron incluso los periódicos de Nueva York, aunque las autoridades eclesiásticas dieron autorización para celebrar la misa el día 16, la catedral estaba cerrada, y había policías ubicados en sus puertas. Los cementerios fueron cerrados y se le prohibió al pueblo puertorriqueño asistir en grupos mayores a dos personas a depositar flores en las tumbas de los patriotas. El General Winship movilizó al ejército regular y a la Guardia Nacional nuevamente, sujetos a aviso.

Arthur Garfield Hays, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles, visitó Puerto Rico e investigó la matanza del domingo de Ramos, y su conclusión, como fue presentada en el informe de la Unión Americana de Libertades Civiles, fue la siguiente:

"Los hechos demuestran que el asunto del 21 de marzo en Ponce fue una masacre".

El Gobernador Winship trató de encubrir esta matanza mediante la presentación de un informe mentiroso... Sin embargo, las fotografías que presentadas al Secretario Ickes por un comité formado por, entre otros, el ex congresista Bernard, de Minnesota, y por mí mismo, fotografías de niños con disparos en la espalda y de la policía disparando arbitrariamente contra personas desarmadas desde los cuatro costados, no podían ser ignoradas. ¿Qué hizo el tirano? En lugar de terminar con el terror, lo continuó, e inmediatamente detuvo a amigos de las personas que habían sido asesinadas, por cargos conspirar para cometer asesinato. Se realizaron dos juicios. El primer juicio resultó en un juicio nulo, y en el segundo, los acusados fueron absueltos.

Mientras tanto, el régimen de terror continuó. Mientras que las víctimas de la masacre de Ponce eran juzgadas ​​por asesinato, se les otorgó libertad a las fuerzas policiales para continuar con la orgía de asesinatos.

[Aquí, así como en la siguiente omisión que se señala a continuación, (página 390), el Congresista Marcantonio describe en detalle una serie de homicidios cometidos por la policía.]

Una opinión pública indignada obligó al Gobierno a convocar a un gran jurado, que... embistió fuertemente las prácticas de la policía y trató de determinar la responsabilidad, si existía, del Gobernador... Dejaron la puerta abierta para investigaciones posteriores. El Gobernador Winship logró que la ley [que establecía una investigación y enjuiciamiento de los funcionarios públicos, incluido el Gobernador, por un gran jurado] fuera derogada poco después. Por lo que al momento de la matanza de Ponce, que fue denunciada ante esta Cámara por el Congresista John T. Bernard el 14 de abril de 1937, en un discurso brillante y movilizador que aparece en el Registro del Congreso de esa fecha, página 4499, y al cual me he referido anteriormente, los jueces de distrito de Ponce rechazaron una petición hecha por los ciudadanos prominentes de esa comunidad, quienes representaban a todos los sectores de la vida pública, en la que pedían la convocatoria de un gran jurado para investigar el caso. De acuerdo a la actual ley, los ciudadanos se encuentran impotentes cuando la agresión se origina en los altos funcionarios públicos, ya que los fiscales son designados por y responden en gran medida al Gobernador...

Una incriminación "a la Medici" era algo en lo que el Sr. Winship no se detendría. El Dr. Pedro Albizu Campos, graduado de Harvard y líder de los nacionalistas, junto con varios de sus seguidores, fueron acusados, ​​en virtud de una ley posterior a la Guerra Civil, de conspirar para lograr una insurrección contra el Gobierno de los Estados Unidos. Fueron incriminados en el palacio del Gobernador. El Sr. Rockwell Kent, reconocido artista estadounidense, describe lo que sucedió en una fiesta en el palacio del Gobernador inmediatamente después del primer juicio, y cito de su carta al senador Henry F. Ashurst, Presidente del Comité Judicial del Senado, del 21 de mayo de 1939:

Yo me encontraba en San Juan mientras se llevaba a cabo el primer juicio a de Albizu Campos por traición, y fui un huésped del Gobernador Winship en un cóctel en la terraza de su residencia unas pocas horas después de que finalizara el primer juicio a causa de un desacuerdo del jurado. La fiesta era muy grande y los huéspedes eran principalmente turistas y residentes estadounidenses de San Juan y de puertorriqueños de la clase alta. Se hablo, naturalmente, en gran parte acerca del juicio, y gran parte de esta charla se centró alrededor del Juez Cooper, quien lo había presidido. Los comentarios eran acalorados y pro gobierno, y mientras me encontraba allí, se expresaron al juez repetidas condolencias acerca de la falta de justicia. Estos fueron recibidos sin reproche. En esta fiesta, un amigo puertorriqueño me presentó al señor Cecil Snyder como el fiscal en el caso de Campos. Los tres nos retiramos para conversar en un rincón de la terraza. Mi amigo alabó al Sr. Snyder por su brillante presentación y deploró el hecho de que el jurado no logrará dictar una condena. El Sr. Snyder le aseguró que ya había recibido una notificación de Washington diciéndole que debía seguir adelante con un nuevo juicio y que el Departamento de Justicia lo respaldaría hasta que lograra obtener una condena.

El señor Snyder sacó un papel de su bolsillo y se lo entregó a mi amigo, diciendo: "Este será mi siguiente jurado. ¿Qué piensas de ellos?". Recuerdo que mi amigo estaba familiarizado con el nombre y la posición de todos menos uno de los mencionados y que aseguró al Sr. Snyder que se podía contar con ellos para obtener una condena. Esto pareció estar de acuerdo con la opinión del propio del Sr. Snyder. El jurado del segundo juicio de Albizu Campos estaba formado por varios hombres cuyas conexiones eran idénticas a las de la lista presentada a mi amigo por el Sr. Snyder. Como el fiscal pudo determinar por adelantado quién comprendería su siguiente jurado, no lo sé. Si puedo asegurar como un hecho que el Sr. Snyder dijo: " Este será mi siguiente jurado". He hecho esta información lo más pública posible. El abogado de la defensa en los juicios de Ponce me solicitó que fuera a Ponce para dar testimonio de lo que sabía acerca de los prejuicios federales. Me acompañó en el avión el agente federal de San Juan. Este pasó literalmente horas durante el viaje intentando persuadirme de que no fuera a Ponce, ni siquiera para salir del avión en San Juan. Me instó a ponerme bajo su protección, a quedarse con él en el Hotel Condado para conocer a sus amigos quienes, dijo, eran las personas a las que debía conocer en Puerto Rico, y para evitar asociación con los amigos de los acusados. Me advirtió que mi vida estaría en peligro desde el momento en que pusiera un pie en Puerto Rico. Desde el momento de mi llegada a Puerto Rico, fui atacado brutalmente en el periódico de la tarde que es controlado por el gobierno. Antes de que mi aparición en el estrado de los testigos, se publicó que Cecil Snyder y el fiscal de Ponce habían acordado, después de una reunión de algunas horas durante la noche anterior, que no se debería permitirme declarar. Se rumoreaba en Puerto Rico que de hacerlo, sería arrestado inmediatamente.

Una sugerencia en cuanto al origen de estos rumores está contenida en una declaración atribuida a Cecil Snyder y publicada en una edición reciente de . No se me permitió a declarar, a pesar de que todo el asunto de mi testimonio fue incluido en el registro por el abogado de la defensa. Recordarás que los juicios de Ponce resultaron en la absolución de todos los acusados. Como resultado de estas experiencias, mi sensación es, naturalmente, la de una seria desconfianza de la aplicación de la ley federal en Puerto Rico.

Rockwell Kent.

El juicio se llevó a cabo y, por un jurado prejuiciado, por miembros del jurado que habían expresado públicamente prejuicios y odio a los acusados, Campos y sus colegas fueron llevados a la cárcel. Sr. Portavoz, estos hombres inocentes languidecen hoy en la penitenciaría de Atlanta porque fueron condenados por un jurado preestablecido, un jurado que representa los intereses económicos de Wall Street en Puerto Rico. Un jurado que acató las indicaciones de Blanton Winship. Una idea de lo que tuvo lugar en la sala del jurado está contenida en la siguiente carta al Presidente Franklin Delano Roosevelt de Elmer Ellsworth, uno de los miembros del jurado que condenó a Campos:

[La carta, escrita en apoyo de una petición de clemencia, concluye]

No puedo dejar de decir que mis compañeros del jurado parecían estar motivado por un fuerte, si no violento, prejuicio contra los nacionalistas y que estaban preparados para condenarlos, independientemente de la evidencia. Diez de los miembros del jurado eran residentes estadounidenses en Puerto Rico y los dos puertorriqueños estaban íntimamente asociados con los intereses comerciales norteamericanos. Era evidente en base a de la composición del jurado que los nacionalistas tuvieron y no podrían haber tenido un juicio justo.

Muy atentamente,

Elmer Elisworth.

Esta incriminación es una de las páginas más negras de la historia de la jurisprudencia estadounidense. La continuidad de este encarcelamiento es repugnante a nuestra forma democrática de gobierno, es contradictoria a nuestra Carta de Derechos y no se encuentra en armonía con nuestra política de buena vecindad. No hay lugar en los Estados Unidos para los presos políticos. Mientras que Puerto Rico siga siendo parte de los Estados Unidos, debe tener la misma libertad, los mismos derechos civiles, y la misma justicia que nuestros padres fundadores establecieron para nosotros. Sólo un perdón incondicional completo e inmediato corregirá, en una medida muy pequeña, este error histórico.

Cuando nos preguntemos "¿Puede eso suceder aquí?", los puertorriqueños pueden responder: "Ha ocurrido en Puerto Rico".



22 de mayo de 1940

[Al apelar contra un recorte del 50% en una asignación de ayuda a Puerto Rico, el Congresista Marcantonio, el 22 de mayo de 1940, hizo hincapié en una de las principales causas del desempleo de Puerto Rico, diciendo:]

Si desea tener una idea de cómo hemos expropiado Puerto Rico, debe visitar una tienda en una de las laderas de Puerto Rico en uno de los pequeños pueblos, y ¿qué es lo que verá allí? La única cosa que usted encontrará que es nativa es un racimo de plátanos. Todo lo demás en los estantes son productos que llegan desde Nueva York y de otras ciudades de los Estados Unidos. Nuestras tarifas los obligan a comprar de nosotros a precios de lujo. Puerto Rico es el comprador número 1 de los Estados Unidos en la actualidad. Bajo al puesto nº 2, y volvió al n° 1.

Siempre que los puertorriqueños hacen un intento de establecer una industria, este es destruido por los desechos de los Estados. Nuestro imperialismo despiadado ha estrangulado la vida económica de este país y, sin embargo, nos negamos a proveer adecuadamente a las víctimas de un sistema impuesto por nosotros, lo que causa la hambruna de cientos de miles de personas en Puerto Rico. No tenemos derecho a llamarnos un pueblo iluminado hasta que no proporcionemos al menos una asistencia adecuada al pueblo de Puerto Rico. La historia nos condenará por este tratamiento cruel e inhumano de esta buena gente... (Aplausos.)



17 de julio de 1942

[Cuando en 1942 se introdujo un proyecto de ley para otorgar al pueblo de Puerto Rico el derecho a elegir su propio Gobernador, el Congresista Marcantonio dijo que se trataría "solamente una mejora dentro de la estructura del colonialismo". En un discurso ante la Cámara, el 17 de julio de 1942, realizó una nueva petición por la plena independencia de Puerto Rico.]

El plan propuesto... para otorgar al pueblo de Puerto Rico el derecho a elegir a su propio Gobernador debe ser aceptado de acuerdo a su verdadero carácter. Es una mejora dentro de la estructura colonial. Pero debe ser aceptado sólo como una mejora dentro de la estructura del colonialismo. No se trata de una mejora del estado de colonia.

El plan puede ser aceptado por el pueblo de Puerto Rico y de América Latina, y por el pueblo de los Estados Unidos, como una decoración sobre la fachada del edificio del colonialismo, cuyas vigas están podridas y cuyas bases se encuentran en ruinas.

Además, esta medida no resolverá de ninguna manera la situación que se agita en la mente de todos los puertorriqueños y de las 100.000.000 personas de las 20 repúblicas de América Latina: el problema del status político de Puerto Rico. Para estas personas, esto representará simplemente un artificio y un subterfugio en un momento en el trato honrado con nuestros amigos y vecinos es esencial para ganar la guerra contra el Eje.

Lo que el pueblo de Puerto Rico quiere y tiene derecho demandar, lo que las personas de toda América Latina buscan de los Estados Unidos, es la libertad inmediata e incondicional de Puerto Rico.

Durante la primera guerra mundial, el Presidente Woodrow Wilson concedió la ciudadanía estadounidense al pueblo de Puerto Rico. Esta concesión elevó las esperanzas nacionales y las aspiraciones de los puertorriqueños. Pero esto no llevó a nada y pronto fue evidente que era también nada más que una mejora dentro de la estructura colonial. No se trató de una mejora sobre el colonialismo. El tiempo y los acontecimientos han demostrado que esto resultó no ser ninguna solución al problema del status político de Puerto Rico.

Puerto Rico es hoy en día la clave para la solidaridad hemisferio occidental. Mientras la cuestión de su condición política siga sin resolverse, mientras que adhiramos a las gastadas políticas del colonialismo, mientras busquemos por medio de artificios y subterfugios ocultar la verdadera respuesta que es la completa libertad de Puerto Rico, este problema seguirá siendo un obstáculo para la unidad hemisferio occidental contra las potencias del Eje y para el panamericanismo.

¿Qué es Puerto Rico? Es una nación insular en el Caribe con una población de cerca de 2.000.000 habitantes latinoamericanos. Es una posesión colonial de los Estados Unidos. Es una de las naciones de América Latina, y el último en conservar su estado colonial completamente. Y es los Estados Unidos, no España o cualquier otra potencia no americana, quien ha insistido en la continuación del estatus de Puerto Rico como una nación sometida.

En la era bolivariana, Puerto Rico y Cuba estuvieron estrechamente vinculados en la lucha por la independencia de España. Después de la Guerra Española-Americana de 1898, los Estados Unidos permitió Cuba a ser libre. Pero tomó posesión de Puerto Rico... La economía de la isla fue destrozada por los capitales estadounidenses. El país fue reducido a un monocultivo, una colonia azucarera de los Estados Unidos. Con deliberación, se la hizo dependiente de los Estados Unidos a tal medida que incluso los vegetales de jardín, que competían con los caros productos transportados desde Estados Unidos, eran vistos con recelo... Su industria principal es el azúcar, y el 70 por ciento de la tierra cultivable es propiedad de cuatro grandes empresas de Wall Street. Incluso los artículos alimenticios cultivados en la isla deben ser enviados a los Estados Unidos para ser procesados, y que reciben las ganancias y gastos del monopolio del transporte, antes de poder ser consumidos por las personas que los cultivaron, quienes trabajan por $1 al día o menos.

El pueblo de Puerto Rico ha intentado remediar esta situación mediante la aplicación de la ley de los 500 acres [que establece que ningún propietario puede poseer más de 500 acres de tierra], la cual está siendo saboteada por intereses reaccionarios, tanto en los Estados Unidos y como en la isla.

Por ningún otro delito de abogar por la independencia de la isla, muchos puertorriqueños han sido enviados a centros penitenciarios en los Estados Unidos. El líder del Partido Nacionalista de Puerto Rico, Don Pedro Albizu Campos, aún se encuentra en Atlanta cumpliendo una condena de 10 años por acusaciones de este tipo. La isla ha tenido muchos Gobernadores, la mayoría de ellos reconocidos por su crueldad. Los años que van desde mil novecientos treinta y cinco hasta 1939, época en que la isla fue gobernada por el Gobernador Blanton Winship, son conocidos allí como el período de la tiranía. Los tribunales de Puerto Rico han sido gobernados por jueces de linchamiento importados de los Estados, que administran justicia irregular y arbitraria. El juez federal en jefe, Cooper, es reconocido entre los latinoamericanos como el sangriento juez Jeffries del hemisferio occidental.

Poco sabe de estos hechos la población de los Estados Unidos. Si fueran conocidos por el pueblo estadounidense, que no es amante del imperialismo, este habría exigido hace tiempo que el sometimiento feudal de Puerto Rico en su nombre sea terminado de una vez por todas.

Para los pueblos de América Latina, a los que es tan necesario atraer con lazos de hermandad hacia nuestra lucha contra el Eje, estos hechos son de sobra conocidos. En tanto Puerto Rico no sea libre, se preguntarán: "Si los Estados Unidos desea que Puerto Rico sea una colonia, ¿cuáles son sus verdaderas intenciones con respecto a los otros 100.000.000 habitantes de América Latina y sus repúblicas? ¿Podemos confiar en los Estados Unidos en asociación?".

Está claro, entonces, que para nosotros en los Estados Unidos, para nuestro Gobierno, y para las Naciones Unidas, la cuestión de la libertad de Puerto Rica se convierte en un asunto clave, uno que no puede ser respondida con meros adornos tales como los que ahora se proponen en Washington...



12 de noviembre de 1942

[La segunda guerra mundial trajo dificultades especiales a la isla de Puerto Rico, en gran parte porque las leyes de transporte de los Estados Unidos le impedían conseguir sus importaciones de alimentos normales de EE.UU. Estas leyes otorgaban un monopolio a los buques de los Estados Unidos en el comercio de la isla. El 12 de noviembre de 1942, el Congresista Marcantonio propuso la modificación de las leyes, así como otras medidas para aliviar el hambre en Puerto Rico.]

... Puerto Rico se encuentra hoy en una situación que es, en algunos aspectos, peor que la difícil situación de algunas de las naciones conquistadas. La guerra ha dado lugar a una situación económica en Puerto Rico que es la más digna de compasión que hemos presenciado en toda su historia. Antes de la guerra, Puerto Rico recibía mensualmente más de 100.000 toneladas de envíos. En la actualidad, después de apelaciones frenéticas ante nuestra Junta de Envíos, menos de 30.000 toneladas de productos alimenticios llegan a Puerto Rico cada mes.

... En los muelles de Nueva Orleans hay toneladas y toneladas de arroz. Tengo a la vista un informe de 24 de octubre, realizado por el Sr. Paul Edwards, administrador de la W.P.A. en Puerto Rico, en el que se afirma que en Puerto Rico no hay prácticamente arroz. El consumo normal de arroz en Puerto Rico es de unas 18.000.000 libras al mes. Los precios se han ido por las nubes.

Por lo tanto, tenemos hoy en Puerto Rico la más grave escasez de alimentos y, literalmente hablando, miles y miles de familias en Puerto Rico se enfrentan a la hambruna. Incluso artículos tales como jabón y fósforos son prácticamente inexistentes en Puerto Rico en la actualidad. Además de la escasez de alimentos, existen precios tales que cualquier suministro de alimentos que haya en, o pueda llegar a, la isla de Puerto Rico se encuentra más allá... del poder adquisitivo de la población de Puerto Rico.

... El problema inmediato primario es el de conseguir suministros alimenticios allí, el problema del transporte marítimo. Todos sabemos que hay una escasez de buques. Todas las embarcaciones disponibles son necesarias para fines de guerra, pero creo que en una emergencia en la que las personas enfrentan el hambre, deben hacerse excepciones. Por ejemplo, si el pueblo de Gibraltar se enfrentara a una situación similar, estoy seguro de que el Parlamento o el Primer Ministro británico no dudarían ni un momento en tomar embarcaciones y enviar rápidamente alimentos a Gibraltar para evitar una situación similar a la que existe en Puerto Rico: la escasez de alimentos, el hambre y el desempleo generalizado. Esta situación tan deplorable y trágica en Puerto Rico requiere un orden positivo que dirija la asignación de los barcos suficientes para transportar los alimentos necesarios, semillas, fertilizantes y medicamentos que son requeridos urgentemente allí.

En segundo lugar, debemos controlar los precios en Puerto Rico. Como yo lo entiendo, la O.P.A., al fijar un diferencial y al considerar el costo del transporte y los precios que deben ser pagados por los productos alimenticios comprados en los Estados Unidos para Puerto Rico, no puede hacer que los precios estén al alcance del consumidor medio de Puerto Rico. Debemos recurrir a los subsidios. El Departamento del Interior cuenta con un fondo de $15.000.000 para Puerto Rico, las Islas Vírgenes y Alaska, pero el fondo no está siendo utilizado con este fin. Lo primero que se requiere es indicar a la Administración de Comercialización Agrícola y al Departamento del Interior utilizar los fondos que poseen con el propósito de subvencionar, a fin de reducir los precios a un nivel al alcance de los habitantes de Puerto Rico.

Por lo tanto, primero debemos llevar la comida hasta allí. En segundo lugar, debemos conseguir bajar los precios a través de subsidios y de las regulaciones de la O. P. A. Y en tercer lugar, estas personas deben contar con dinero con el que comprar, y no cuentan con él.

Ahora, si se me permite volver a la cuestión de los buques.

Puerto Rico se encuentra bajo nuestras leyes de transporte marítimo. Cuba posee barcos, de acuerdo con la información que tengo. Santo Domingo posee 5 embarcaciones y está construyendo más. Creo que pueden ponerse a disposición barcos de algunos de los países de América del Sur. Bajo nuestras leyes de transporte marítimo, estos no pueden navegar por nuestra costa y transportar alimentos a Puerto Rico y cargos de vuelta desde allí. Así que lo que es necesario, durante este período de emergencia al menos, es lo siguiente: las leyes de transporte marítimo deben ser suspendidas de manera que permitan el transporte de productos alimenticios a Puerto Rico. El actual sistema de permisos, que establece la recogida de cargas adecuadas en Puerto Rico, es engorroso y no se adapta a los elementos de un tiempo de crisis. Sólo una suspensión de las leyes de transporte marítimo, por la que los buques de otras naciones pueden llevar y recoger cualquier cargamento en [y para] Puerto Rico, desde y hacia los Estados Unidos, será de alguna ayuda.

Sr. Robsion [Kentucky]: ¿Tienen allí productos listos para ser enviados?

Sr. Marcantonio: Si.

Sr. Robsion: Me gustaría que el señor nos diga algo al respecto.

Sr. Marcantonio: Los almacenes de Puerto Rico tienen toneladas y toneladas de azúcar lista, y hay muchísimo ron. De hecho, el ingreso fiscal principal de Puerto Rico es el del ron. Si pudieran conseguir allí barcos para llevar el suministro de alimentos a la isla, estos barcos podrían traer de vuelta el ron y el azúcar.

Sr. Robsion: ¿Qué hay de algodón?

Sr. Marcantonio: No hay algodón en Puerto Rico.

Sr. Robsion: ¿Qué hay de las frutas?

Sr. Marcantonio: Sí. Tienen piñas y otras frutas en descomposición en el campo, ya que no pueden ser enviadas. Incidentalmente, el desarrollo de una fábrica de conservas de piña en Puerto Rico podría ayudar a reducir las asignaciones de los Estados Unidos a Puerto Rico. El desarrollo del sector pesquero sería un factor importante. También hay un poco de café en Puerto Rico que, por cierto, es el mejor café del mundo. El tabaco tenía un lugar muy importante hace algún tiempo en la lista de exportaciones de Puerto Rico.

Sr. Robsion: Si pudieran vender sus café, azúcar, y frutas a otros países, ¿tendrían entonces algo de dinero y no tendríamos que subsidiarlos?

Sr. Marcantonio: Eso es cierto sólo en un grado limitado. Puerto Rico debe tener barcos, subsidios a los precios, y los fondos para un gran programa de asistencia al trabajo, para el desarrollo de las industrias nativas y para un programa de tierras de cultivos de subsistencia.

Sr. Robsion: Quiero decir, si tuvieran barcos.

Sr. Marcantonio: Debido a la gravedad de la situación que se ha desarrollado, aunque contaran con los barcos, tendríamos que subvencionar estos precios para derribarlos. Tenemos que utilizar los fondos del Departamento del Interior y de otras agencias gubernamentales para reducir los precios para que estén al alcance de la capacidad de compra de los habitantes de Puerto Rico. La isla en sí está haciendo todo lo posible. El otro día la Legislatura de Puerto Rico finalizó su cesión después de haber asignado $10.000.000 para tratar el desempleo, para otorgar algo de poder adquisitivo. Aprobó una de los más difíciles proyectos de ley de ingresos en la historia de la isla. Se adoptó un impuesto a la Victoria y también estableció que el 70 por ciento de los ingresos recogidos de los impuestos sobre el ron sean asignados a ayudar a los desempleados de Puerto Rico. Pero sabemos, el Presidente lo sabe, y cada persona familiarizada con el problema de Puerto Rico lo sabe... que en septiembre había 240.000 desempleados y se estima que la semana pasada la cifra llegó a 325.000. Usted debe llegar a la conclusión de que sin duda necesitan fondos y que estos deben provenir de nosotros.

La situación de Puerto Rico no es culpa del pueblo de Puerto Rico. Somos responsables de la misma y ​​debemos aceptar nuestra responsabilidad como un verdadero pueblo democrático. No me gusta el uso del término "socorro de asistencia", pero no veo qué más se les puede dar en este momento sino asistencia como medida de emergencia a través de la directa asignación del Congreso de los Estados Unidos. Si el Congreso no lo hace, o hasta que el Congreso actúe, entonces creo que, como medida de guerra necesaria debido a la posición militar vital de Puerto Rico a los Estados Unidos, el Presidente debe ejercer su poder, de acuerdo a la Ley de Préstamo y Arriendo de guerra, para prestar y arriendar fondos a fin de aliviar el sufrimiento que ahora existe en el Gibraltar del Caribe. Es mi juicio más considerado que se necesita un mínimo de $50.000.000 para el alivio inmediato, para alimentos, para subsidios a los precios, y para un programa de tierras para cultivos de subsistencia.

Sr. Fulmer: ¿Cederá el caballero?

Sr. Marcantonio: Cedo ante el caballero de Carolina del Sur.

Sr. Fulmer: El caballero ha presentado una imagen muy interesante de la situación en Puerto Rico. Como yo lo entiendo, poseen toneladas y toneladas de productos que podrían ser enviados a este país si tuvieran las embarcaciones para transportar esos productos.

Sr. Marcantonio: Si.

Sr. Fulmer: Mientras tanto, en vez de hacer algo al respecto, entiendo que estamos enviando a Puerto Rico algunos de los mismos productos que tienen allí para la exportación, para cuidar de nuestro Ejército y de nuestras fuerzas armadas. Por lo tanto, si algún plan pudiera ser formado para traer a este país su principal producto, el azúcar, el cual estamos racionando en este país, y dejar que los productos de ese país sean entregados a nuestros soldados en lugar de enviar nuestros propios productos, ¿ayudaría esto a aliviar la situación?

Sr. Marcantonio: Creo que ayudaría a aliviar la situación hasta cierto punto, pero no resolvería el problema. Además, nunca hemos permitido a Puerto Rico desarrollar sus propias refinerías y otras industrias esenciales.

Sr. Fulmer: ¿Una causa que contribuye al problema del desempleo es el hecho de que son incapaces de deshacerse de lo que ya han producido y no pueden continuar adelante y producir más?

Sr. Marcantonio: Sí, sólo una causa contribuyente. Hay otras causas. La más decisiva es el colonialismo, pero no deseo entrar en ninguna polémica en este momento en el que estoy alegando por el alivio del hambre. Simplemente señalo que la guerra ha traído bruscamente a la atención del mundo, en particular a la de los puertorriqueños y a la de sus 100.000.000 hermanos latinoamericanos, el fracaso total de la política de colonialismo en Puerto Rico.

Sr. Fulmer: El envío hacia dentro y fuera de ese país de acuerdo a algún programa y el poner a la gente a trabajar allí, o bien dándoles trabajo en otro lugar donde sean necesarios, ¿son dos cosas importantes?

Sr. Marcantonio: Creo que el caballero ha ofrecido algunas sugerencias muy valiosas. Nuestros Departamentos de Guerra y Marina no han hecho uso de la posibilidad de realizar compras directas en Puerto Rico. Puedo decir que he intentado conseguir que el Departamento de Guerra comprara café de Puerto Rico para las fuerzas armadas.

No hay duda en mi mente, de que las fuerzas armadas podrían utilizar algunos de los productos que Puerto Rico posee ahora a disposición o los que están arruinándose en los campos o los que se mantiene en los almacenes. Hace algún tiempo, ingresé en el Registro copias de la correspondencia que mantuve con los departamentos gubernamentales en la que les imploré realizar compras directas a Puerto Rico.

¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Qué es los que nuestros hermanos y primos latinoamericanos van a pensar de nosotros? ¿Vamos a permitir que Puerto Rico sea realmente el Gibraltar del Caribe, o vamos a permitirle continuar siendo una Irlanda para nosotros, o se convertirá en un Singapur y un Birmania? Esa es la verdadera cuestión. Considero que en el interés de ganar la guerra, el Congreso o el Presidente, o ambos, deben actuar con valentía y deben actuar inmediatamente.



12 de noviembre de 1942

[El Congresista Marcantonio a menudo insistió que se concediera el deseo del pueblo de Puerto Rico de utilizar el español en sus escuelas. En la siguiente carta, analiza las razones de tal cambio. El español fue restablecido posteriormente como primer idioma en las escuelas de Puerto Rico.]

Sr. Portavoz, en virtud del permiso para extender mis observaciones, incluyo aquí una carta que entregué personalmente al Presidente esta mañana en una entrevista durante la cual también alegué por la independencia de Puerto Rico:

22 de mayo de 1946

Honorable Harry S. Truman

Presidente de los Estados Unidos,

Casa Blanca, Washington, D. C.

Estimado Sr. Presidente: Por la presente, urjo respetuosamente a la aprobación del proyecto de ley 51 del Senado, aprobado por la Legislatura de Puerto Rico en su última reunión, sobre el veto del Gobernador de la isla, que prevé la utilización de la lengua española como el medio de instrucción en las escuelas públicas de Puerto Rico.

El español es la lengua propia de los 2.100.000 habitantes de Puerto Rico. Ellos poseen una rica literatura propia y el español es su vehículo de expresión intelectual. Ellos han hecho contribuciones sustanciales a la literatura de España y de la América española. En Puerto Rico, el español es el idioma de la casa, los tribunales, la legislatura, las iglesias, las oficinas del gobierno, y la vida cotidiana. Sin embargo, y contrariamente a los principios pedagógicos establecidos, la enseñanza se lleva a cabo en inglés en las escuelas públicas de la isla.

De este modo, el principio fundamental de la educación que indica que la instrucción debe ser transmitida en la lengua nativa de los estudiantes ha sido violado.

El problema del idioma ha sido un tema candente en Puerto Rico desde la ocupación de la isla por las fuerzas de Estados Unidos en 1898. En el momento de la invasión, nuestros soldados encontraron en Puerto Rico una comunidad de habla española de cerca de 1.000.000 personas, dotado con un patrimonio español común y homogénea en carácter en lo que se refiere al idioma, las costumbres y las tradiciones, más que un gran número de las antiguas provincias españolas. El español era, por supuesto, en ese momento el medio de instrucción en todos los niveles de la educación. Las lenguas extranjeras se enseñan como materias especiales en el Instituto Provincial y en algunas de las escuelas secundarias privadas que existen en ese momento.

Permítanme decir en este momento que la situación era muy diferente de la que prevalecía en las Islas Filipinas. Estas contaban con 87 dialectos, ninguno de los cuales era hablado siquiera por una décima parte de la población. Por otro lado, como ya he mencionado, los puertorriqueños tenían un lenguaje común, hablado por el 100 por ciento de la población, perfectamente adecuado como medio de relación social, no sólo entre los habitantes de la isla, sino entre éstos y los habitantes de España y todas las Repúblicas de América Latina, con la excepción de Brasil y Haití. Puerto Rico tuvo su propia literatura y también el rico patrimonio de la literatura de todos los países de habla hispana.

Desde 1898 hasta la fecha, Puerto Rico ha sido lamentablemente tomado como un campo de experimentación en el ámbito del lenguaje.

El resultado ha sido la confusión, el mal uso de los fondos asignados para la educación, el sufrimiento de los estudiantes, el tiempo excesivo dado al estudio del idioma, y la incapacidad de dominar tanto el español como el inglés.

Sin embargo, estas políticas de confusión no se han implementado sin las mayores protestas por parte del pueblo de Puerto Rico. Cada asociación civil, incluyendo la poderosa e influyente Asociación de Maestros de Puerto Rico, ha repudiado las políticas de enseñanza de idiomas predominantes y han abogado por la enseñanza en español en todos los niveles de la educación.

Debo añadir que el problema en cuestión es pedagógico, y no político, y que debe ser resuelto de acuerdo con la experiencia histórica de todos los pueblos en todo el mundo, es decir, a través del uso de la lengua nativa. Hay muy pocas excepciones en todo el mundo a la práctica establecida de enseñanza en la lengua nativa. Las únicas excepciones conocidas por mí tienen lugar en Egipto y en las colonias francesas de África. En Egipto, se está haciendo un esfuerzo para popularizar la lengua árabe clásica, y esta es utilizada en lugar de la lengua nativa. Francia insiste en el uso de la lengua francesa en las escuelas de sus colonias, sin embargo esta política está siendo modificada en la actualidad.

El uso de una lengua extranjera como medio de instrucción sólo se justifica en casos como el de Filipinas, o cuando la lengua nativa no puede ser utilizada como un medio eficaz de comunicación social.

La ley 51 aprobada por la Legislatura de Puerto Rico sobre el veto del Gobernador, y que promueve el uso del español como medio de instrucción en las escuelas públicas de la isla, queda ahora para su consideración.

En nombre de los niños de Puerto Rico que están siendo torturados por el sistema imperante, en nombre del pueblo de Puerto Rico que se ha manifestado a través de sus representantes elegidos y sus organizaciones cívicas y profesionales, y en el nombre de una política educativa ilustrada en un momento en que estamos intentando luchar contra el chauvinismo cultural y corregir los errores del pasado, señor Presidente, lo exhorto con máximo respeto a firmar el mencionado proyecto de ley de la Legislatura de Puerto Rico.

Vito Marcantonio.



16 de junio de 1947

[El 16 de junio de 1947, cuando se introdujo de nuevamente un proyecto de ley (véase página 394) para permitir al pueblo de Puerto Rico elegir a su Gobernador, el Congresista Marcantonio, aunque no se opuso a esta legislación, analizó su "naturaleza de distracción" y reiteró su demanda por la soberanía plena de Puerto Rico.]

Sr. Portavoz, no me opongo a la consideración actual de este proyecto de ley, ya que es de poco valor para el pueblo de Puerto Rico y carece de sentido. Sin embargo, sí deseo exponer su carácter vacío e ilusorio. Será utilizado por los elementos imperialistas de los Estados Unidos, y por los oportunistas en Puerto Rico, como un medio por el cual evadir y posponer la determinación de la cuestión básica de la situación de Puerto Rico. Este proyecto de ley no es una reforma en un sentido real. La sola elección de un Gobernador de Puerto Rico no otorga al pueblo de Puerto Rico ninguna soberanía. Se limita a añadir una fachada embellecida sobre una estructura colonial fea y podrida.

Esta cuestión puertorriqueña, la cuestión de la condición política de la isla, se ha discutido en este Congreso durante muchos años. El año pasado, el Presidente de los Estados Unidos hizo una recomendación al Congreso solicitando al Congreso a actuar sobre la propuesta de enviar al pueblo de Puerto Rico cuatro proposiciones: La cuestión de la independencia, la cuestión de la situación actual, la cuestión de la condición de Estado, y la cuestión de la mancomunidad. El Presidente también señaló que antes de presentar cualquiera de estas propuestas a la gente de Puerto Rico para una elección, el Congreso primero debería indicar anticipadamente qué estado estaría dispuesto a otorgar. Nos aconsejó que sería injusto presentar al pueblo de Puerto Rico ciertas proposiciones, y que luego el Congreso se negara a otorgarles lo que hubieran elegido. Tomé en aquel momento una posición y la reitero ahora: el único referéndum justo y realista que puede presentarse es uno que conceda la posibilidad de elegir entre la independencia y la condición de colonia.

La recomendación del Presidente fue presentada al Congreso, se presentó un proyecto de ley ante ambas cámaras, se llevaron a cabo las audiencias, pero no sucedió nada. Ahora tenemos este proyecto de ley. Que nadie se engañe. Fue presentado con el único fin de eludir la cuestión planteada en las recomendaciones del Presidente. Fue presentado para evitar la concesión de la autodeterminación al pueblo de Puerto Rico.

Este proyecto de ley ubica a Puerto Rico en el mismo lugar n que ya ha estado: sujeto a los monopolios de transporte, sujetos a tarifas, sujeto a la explotación colonial, sujetos al régimen colonial que ha robado la energía vital de la gente de Puerto Rico.

El pueblo de Puerto Rico desea una oportunidad para determinar por sí mismo su estado en este mundo. Me parece que, en un momento en que hablamos tanto de la autodeterminación y la libertad de los pueblos de todo el mundo, nosotros mismos nos estamos ubicando en situación de recibir una severa condena por parte de los pueblos del mundo al negarnos a conceder a los habitantes de Puerto Rico el derecho de escoger por sí mismos su propia forma de gobierno.

El pueblo de Puerto Rico ha sido privado de su libertad. Hoy están clamando por ella y todo lo que hemos hecho es darle este proyecto de ley, esta exposición de hipocresía que, repito, será utilizada con un propósito, un único propósito: para evadir en este momento nuestra responsabilidad de conceder al pueblo de Puerto Rico el derecho a la libre determinación.

No me he opuesto a la consideración del proyecto de ley... [aunque] lo reconozco como un gesto vacío. No es ni siquiera una reforma realista dentro del sistema colonial, pero no quiero privar al pueblo de Puerto Rico incluso de este gesto luego de que lo hemos privado de tanto y tan a menudo. Sr. Portavoz, no debemos permitir que este proyecto de ley sea utilizado como un dispositivo por el cual podamos escapar de nuestra responsabilidad de conceder la libertad a un pueblo que tiene un deseo de libertad tan fuerte como el nuestro, una tradición de libertad tan grande como la nuestra, una cultura tan antigua como la nuestra, el derecho a ser libre, que este proyecto de ley, este gesto, no debe negarle. Debemos actuar ahora sobre la cuestión del estatus de Puerto Rico. Los habitantes de Puerto Rico, creo sinceramente, desean la independencia: un Puerto Rico libre. Estoy seguro que el pueblo estadounidense está de acuerdo con ellos. No permitamos entonces al Congreso evadir o posponer. El Congreso debe mantener la fe tanto del pueblo de Puerto Rico como del de los Estados Unidos mediante la concesión a Puerto Rico de su libertad ahora.



18 de diciembre de 1947

[En el otoño de 1947, varios periódicos y revistas publicaron artículos "sobre el supuesto problema de la migración puertorriqueña". El siguiente discurso de radio, que el Congresista Marcantonio dio a través de WJZ, fue una de las muchas presentaciones que hizo en respuesta a dichos artículos. Este fue ingresado al Registro del Congreso de 18 de diciembre de 1947.]

Los periódicos y revistas de circulación nacional han escrito mucho sobre el supuesto problema de la migración puertorriqueña. En lugar de presentarle los hechos, le han dado una imagen distorsionada. La verdad ha sido ocultada y un cierto sector de la prensa responsable se ha unido a la prensa irresponsable en una campaña de difamación.

Las historias sobre la migración puertorriqueña son algunas pruebas adicionales de que la prensa de nuestro país es tan libre como sus pocos dueños permiten que sea. Nuestra muy aclamada libertad de prensa es en realidad libertad para aquellos que son dueños de la prensa para hacer y decir lo que desean, y para negarse a autorizar el mismo espacio a aquellos a los que injustamente atacan. Los recientes ataques contra el pueblo de Puerto Rico demuestran una vez más que no hay libertad de prensa para el pueblo. La libertad de prensa existe sólo para los propietarios y, por lo tanto, la libertad restringida de tal modo se convierte en una tiranía despiadada. Ahora, sé que las personas de origen puertorriqueño han tratado de contar su historia. ¿Has visto su cara impresa en algún lugar? Yo no, y yo he seguido el tema muy de cerca. En consecuencia, al poder presentar la verdad al pueblo estadounidense a través de la prensa, he tenido que recurrir a estos pocos minutos en la radio para decirle lo que la prensa no le ha informado.

La prensa no le ha dicho que los puertorriqueños son ciudadanos americanos por una ley del Congreso aprobada en 1917, y que poseen el perfecto derecho a venir a la ciudad de Nueva York para vivir, trabajar y ser tratados con igualdad absoluta. Tienen tanto derecho a venir a Nueva York como un ciudadano de Nueva Jersey tiene el derecho de venir a Nueva York.

La prensa no le ha informado que la isla de Puerto Rico, que consta de 3.500 millas cuadradas, es una colonia, y que los dos millones de personas que viven en esa isla han sido tratados como colonos desde que Estados Unidos tomó posesión de Puerto Rico en 1898.

La prensa no le ha informado que, en el año 1898, Puerto Rico tenía una agricultura propia que ofrecía a sus habitantes un nivel de vida bastante decente. En la actualidad, el 70 por ciento de la tierra trabajable de Puerto Rico es propiedad de 4 grandes corporaciones azucareras que tienen su sede en la ciudad de Nueva York. En 1898, había más de 60.000 propietarios de la tierra en Puerto Rico. Hoy en día, el número de propietarios de tierra en Puerto Rico no llega a 5.000. Los propietarios del 70 por ciento de la tierra en buenas condiciones son corporaciones absentistas, que han estado sacando de Puerto Rico millones y millones de dólares en ganancias anuales. Peor aún, han convertido a Puerto Rico en un cultivo único, comercial, en una economía diabética. Debido a su titularidad sobre la tierra, Puerto Rico no puede tener un cultivo diversificado ni cultivar alimentos para su población. Como resultado, la totalidad de la economía de Puerto Rico está basada en la producción de azúcar. Esto significa que las personas trabajan sólo durante 3 meses del año, durante la temporada de cosecha en las plantaciones de azúcar. La paga durante estos 3 meses asciende a $18 por la semana. Cuando la temporada de cosecha finaliza, no hay nada que hacer, por lo que el puertorriqueño se ve obligado a vivir con un ingreso de alrededor de $300 al año.

Ahora, usted podría decir, ¿por qué el puertorriqueño no busca un trabajo en la industria antes y después del período de cosecha? Una vez más, la prensa no le ha informado que Puerto Rico ha sido incapaz de desarrollar cualquier industria. ¿Por qué? Una vez más, la prensa no le ha dicho que cada vez que los puertorriqueños intentaron desarrollar una industria, las industrias de este país van hasta allí e imponen precios despiadados. Por ejemplo, hace algún tiempo, los puertorriqueños intentaron establecer una fábrica de jabón. Una de nuestras industrias de jabón llevó a Puerto Rico jabones y los vendió a cuatro centavos por pieza. Los puertorriqueños no pudieron soportar esa competencia. La fábrica cerró y sus trabajadores quedaron desempleados. Ahora, ese mismo estadounidense se vende a diez centavos por barra. Esto ha sucedido una y otra vez. ¿Es sorprendente que el puertorriqueño no pueda encontrar trabajo en su tierra natal? ¿Es sorprendente que él y sus hijos se encuentren desnutridos y que su dieta principal consista de bacalao seco, habas y arroz? Ni siquiera la mitad de las familias utiliza leche, y aquellos que lo hacen, reciben menos de un cuarto de litro por persona. La vida de la mayoría de los puertorriqueños es la de una existencia marginal durante 3 meses del año y la del desempleo durante el resto del año. Todo esto, la prensa, por supuesto, nunca se lo ha informado.

Ahora, veamos lo que ocurre al puertorriqueño como consumidor. ¿Cree que los precios son altos en Nueva York? Usted y yo sabemos que han llegado a un máximo de todos los tiempos. Sin embargo, la prensa no le ha informado que en Puerto Rico las personas tienen que pagar un 30 por ciento adicional sobre cualquier producto que usted compra en Nueva York. ¿Por qué? Porque Puerto Rico debe comprar a los Estados Unidos. El Congreso aprobó leyes que ubican a Puerto Rico dentro de nuestras leyes de tarifas. Esto evita que Puerto Rico pueda comprar a otros países a precios más baratos, por lo que el puertorriqueño, sin recibir ningún beneficio de nuestra tarifa, debe llevar la carga de un 30 por ciento más de lo que nosotros debemos que pagar. La prensa no le ha dicho que Puerto Rico ha sido puesto bajo la ley marina de transporte. Esto significa que sólo buques de los Estados Unidos pueden transportar mercancías a Puerto Rico desde cualquier puerto en los Estados Unidos. El resultado es que Puerto Rico ha sido sometido a un monopolio del transporte, lo que añade al costo de vida de dos millones de puertorriqueños.

Ahora puede ver que la situación de los puertorriqueños es causada por monopolios egoístas en los Estados Unidos. El puertorriqueño está sometido al desempleo, a un costo de vida anormalmente alto, y a una agricultura de cultivo único, lo que hace imposible que cultive su propia comida. Todo esto no es culpa de Puerto Rico o de los puertorriqueños. No es causado por Puerto Rico o los puertorriqueños. ¿Por qué el gobierno de Puerto Rico no hace algo al respecto? ¿Por qué el pueblo de Puerto Rico no aprueba leyes para proteger sus industrias contra la competencia desleal? ¿Por qué el gobierno de Puerto Rico no utiliza buques de otras naciones para romper el monopolio? ¿Por qué el gobierno de Puerto Rico no aprueba una ley que lo exima de la ley de tarifas, para poder comprar a precios más bajos en otros países? Usted tiene el derecho de hacer estas preguntas porque la prensa no le ha dicho por qué. La prensa no le ha informado que Puerto Rico no posee soberanía. No tiene el poder de establecer leyes de tarifas, para proteger sus propias industrias, contra los monopolios de transporte marítimo, y no puede, a efectos prácticos, hacer cumplir las leyes que lo liberen de la tiranía de su presente un cultivo agrícola. No puede legislar sobre cuestiones básicas de vida y la muerte. Está sometido a la voluntad del Congreso de los Estados Unidos y al veto del Presidente. La Suprema Corte, en la descripción de la situación de Puerto Rico, ha declarado que Puerto Rico es un territorio de, pero que no forma parte de, los Estados Unidos. La difícil situación económica de Puerto Rico, que es la principal causa de la migración a los Estados Unidos, no puede ser resuelta hasta que se conceda la soberanía a Puerto Rico. Puerto Rico nunca podrá tener la soberanía que necesita para resolver los problemas económicos causados ​​por los intereses personales de los Estados Unidos hasta que no se le conceda su plena independencia. Se ha dicho que Puerto Rico morirá de hambre si se le otorga la independencia. Casi no puedo imaginar cómo podría morir de hambre peor en este momento. Lo que es más, sólo que con independencia y un tratado favorable recíproco de comercio, lo que hemos otorgado a otros países, puede Puerto Rico proteger a su propia industria contra la competencia desleal, proteger a su pueblo contra las tarifas, y desarrollar una economía que produzca alimentos para el pueblo. Nuevamente, la prensa no le ha dicho esto. ¿Y por qué? La verdad expondría lo que el cruel imperialismo de Wall Street ha causado en Puerto Rico. Se expondría que mientras los puertorriqueños están desempleados, mientras sus industrias son destruidas, y mientras que tienen que pagar un 30 por ciento más por sus alimentos que usted y yo, una acción en una corporación azucarera pagó $6 como dividendo el año pasado y $7,35 este año. Esto, por supuesto, la prensa no le ha informado. La campaña de difamación contra el pueblo de Puerto Rico tiene dos propósitos.

1. Ocultar quién es responsable de las condiciones de Puerto Rico.

2. A través de la difamación, causar discriminación contra los aproximadamente trescientos mil puertorriqueños en la Ciudad de Nueva York, y, por medio de ello, obligarlos a portar una condición de ciudadanía de segunda clase y forzarlos hacia un mercado de mano de obra barata. Tengo las pruebas. Los artículos en la prensa han causado que reciba un gran número de cartas de personas en todo el país que ofrecen trabajo a los puertorriqueños. ¿Cuál es el tipo de trabajo que ofrecen? Domésticos, criados, representa el noventa y siete por ciento de las ofertas que he recibido.

Esta es una historia antigua. La misma campaña contra los puertorriqueños tuvo lugar contra de los irlandeses cuando llegaron aquí, los judíos, polacos e italianos. Siempre es el juego de aquellos cuyo único interés en nuestro país son las ganancias y más ganancias, para obligar a los recién llegados a trabajar en un mercado de mano de obra barata.

Los puertorriqueños en la Ciudad de Nueva York viven en los barrios pobres. Eso es verdad. ¿Hay alguien que desee vivir en los barrios pobres? La respuesta a los barrios pobres no es la discriminación de los puertorriqueños, sino un programa genuino de eliminación de los mismos, y la promulgación de un programa nacional de vivienda para todos, incluyendo a los ciudadanos de Puerto Rico. Los puertorriqueños son objeto de la discriminación. La respuesta no es la difamación y mayor discriminación. En nuestra democracia, la respuesta es la promulgación de la Ley de Normas Justas de Trabajo. Los puertorriqueños son los últimos en ser contratados y los primeros en ser despedidos. ¿Es esta la única respuesta que nuestra democracia puede dar a estos recién llegados?



19 de junio de 1948

[El 19 de junio de 1948, el Congresista Marcantonio dijo "el llamado Partido Popular Democrático el Nuevo Trato, de Puerto Rico, se ha alejado cada vez más de su programa original y oscilado más y más hacia el lado derecho de las grandes empresas". El Congresista demostró cómo esto afectaba a las libertades civiles y la libertad de enseñanza en Puerto Rico.]

Sr. Portavoz, la isla de Puerto Rico es pequeña, su población es grande, y la gente que trabaja a llevar una vida de pobreza y privaciones que no se repite en ninguna otra parte de los Estados Unidos. Y debido a que esto es así, y porque los políticos que están actualmente en el poder intentan imitar a los líderes reaccionarios del continente, esta posesión Estados Unidos ha producido recientemente los espectáculos más escandalosos de violencia contra los trabajadores y los estudiantes, las más desenfrenadas de manifestaciones anti-democráticas han tenido lugar en Puerto Rico.

Nosotros desde el Congreso, al observar Puerto Rico, podemos ver la histeria, el terror, y la intimidación extendiéndose como pólvora. Y lo que está ocurriendo allí, tendrá sin dudas lugar en nuestras propias ciudades y pueblos si nuestros reaccionarios y cazadores de brujas obtienen lo que desean.

En todo esto, la dura y equivocada mano de algunos líderes políticos puertorriqueños encubre las directivas que provienen de los intereses financieros y azucareros estadounidenses en el continente. Ya que son estos grupos los que intentan convertir a Puerto Rico en un "paraíso" para los hombres de negocios americanos, y un purgatorio para los pobres de esa isla.

En un artículo reciente en el New York Herald Tribune, de 10 de junio 1948, Puerto Rico fue descripto como "la última frontera de la libre empresa, donde los negocios tienen una mayor libertad que en el continente próspero."

La historia continúa citando a un empresario industrial que dice:

"Puedes prácticamente escribir tu propio boleto. Te construirán una fábrica moderna. Una gran fuerza de trabajo a la mitad del salario que en casa, energía hidroeléctrica, cooperación del gobierno, y sin impuestos durante 12 años".

Detrás de esta imagen agradable, y una parte esencial de ella, ha sido la manera en que el llamado Partido Popular Democrático el Nuevo Trato se ha alejado cada vez más de su programa original y movilizado más y más hacia el lado derecho de las grandes empresas. ... El senador Muñoz-Marin, jefe del Partido Popular Democrático, ha reemplazado el viejo tema de la "empresa estatales para el pueblo" con la consigna de "empresa privada con fines de lucro".

Las recientes crisis políticas reflejan las dificultades de imponer un programa de este tipo en un pueblo que clama desesperadamente por reformas sociales y económicas alineadas a nuestro propio Nuevo Trato, una mayor seguridad para los pobres y los ancianos, aumentos de salarios, vivienda, asistencia médica, y el eventual establecimiento de una economía equilibrada y estable.

El Dr. Pedro Albizu Campos, jefe del Partido Nacionalista de Puerto Rico, regresó recientemente a Puerto Rico. Pasó 11 años en el exilio, encarcelado. Ha sido de la víctima n° 1 del imperialismo de Wall Street en Puerto Rico. Los arrebatos antidemocráticos se han intensificado desde que Campos regresó a Puerto Rico.

A principios de abril de este año, Campos fue invitado a hablar en la Universidad de Puerto Rico. Los funcionarios de la universidad le negaron un lugar de encuentro y, como los estudiantes lo hicieron siempre en el pasado, los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico protestaron en contra de esta negación de la libertad académica y la libertad de expresión.

A partir de un incidente tan aparentemente inocuo, se desarrollaron la violencia, las detenciones, y el eventual cierre de la propia universidad.

La huelga de estudiantes de un día del 13 de abril fue descripta como un estallido de violencia por el rector de la universidad. Inmediatamente, cerró los terrenos de la universidad a los estudiantes, y se llamó a la policía para que, armada con palos y armas de fuego, hiciera cumplir esta decisión.

Aunque algunas figuras políticas pusilánimes, olvidando su propio pasado y sus propias promesas, respaldaron al rector en esta acción, los estudiantes, miembros de la facultad prominentes, y líderes de Puerto Rico de todos los ámbitos de la vida, condenaron por unanimidad la intervención de la policía y la decisión de cerrar la Universidad.

Muchos estudiantes fueron encarcelados. La policía dio fin a reuniones de protesta con palos y gases lacrimógenos. Los estudiantes fueron expulsados ​​de la universidad en grandes cantidades. Incluso los miembros de la facultad que expresaron su solidaridad con los estudiantes fueron despedidos de sus puestos.

El 7 de mayo se hizo permanente el cierre de la universidad y las actividades de la ceremonia de graduación de 1948 no se llevaron a cabo.

¿Qué es lo que realmente se encuentra detrás de esta acción por parte de las autoridades de la universidad?

En Puerto Rico, los estudiantes siempre han participado activamente en la política. De sus filas han surgido muchos de los líderes políticos de la isla. Y esta represión no es meramente un hecho aislado de aventuras estudiantiles. Es en realidad un golpe a una parte sustancial del movimiento progresista en Puerto Rico.

Es el resultado del miedo y la histeria por parte de los actuales líderes políticos. Pequeños hombres obstinados en establecer un paraíso de la libre industria privada están suprimiendo implacablemente el movimiento estudiantil y cualquier otra fuerza progresiva en Puerto Rico...

Una parte esencial de la situación en la universidad, que refleja la represión de todos los derechos civiles en Puerto Rico, fue la aprobación, el 22 de mayo, de tres proyectos de ley diseñados "para controlar todas las actividades que tengan por objetivo destruir el gobierno insular, y así sucesivamente". La técnica Mundt-Nixon tiene su contraparte en las tres leyes, H. R. 23, 24 y 25. Las leyes fueron pasadas precipitadamente a través de la Legislatura de Puerto Rico a las 5:30 de la mañana del 22 de mayo.

Es interesante destacar que estas monstruosidades legislativas, envueltas en la histeria que en esta Cámara hemos experimentado recientemente, se introdujeron poco después de la reciente visita del Presidente Truman a Puerto Rico. En el grupo del Presidente se encontraba el Almirante Leahy, ex-Gobernador de Puerto Rico, quien continúa siendo una figura en el trasfondo político de la isla.

Me han informado con autoridad irrefutable que estas leyes mordaza legaron a Puerto Rico en su versión original en inglés. Una importación desde el continente. Y que fueron traducidas al español y luego aprobadas por la legislatura.

Se ordenó al gobierno insular aprobar estas leyes para llegar a cualquier individuo o grupo que se niegue a seguir las instrucciones del programa aceptable para los amos continentales.

Las leyes mordaza otorgan específicamente jurisdicción a las cortes de distrito, y garantizan explícitamente el juicio sin jurado.

Al igual que el infame proyecto de ley Mundt-Nixon, H. R. 24, en la definición de un delito grave de acuerdo a la ley, enumera las acciones ilegales y concluye que estas son prohibidos, así como las organizaciones formadas para lograr estos fines o formados "con otros fines."

La unanimidad con que la legislatura aprobó estas leyes es un verdadero reflejo de la presión que se ha puesto sobre ella. Ciertamente, no hay ninguna amenaza para el gobierno de Puerto Rico de hoy, con exclusión de la amenaza a la continuación en la oficina que recibe cualquier funcionario en una democracia que ha olvidado las necesidades de sus constituyentes. Pero llamados a atención por los líderes políticos que no hablan en nombre del pueblo de Puerto Rico, los legisladores emitieron su voto en contra de la libertad y en contra de su propia conciencia.

Los proyectos de ley fueron aprobados sin audiencias y luego de sólo un día de debate.

Este desarrollo legislativo en Puerto Rico, al igual que acciones similares que hemos observado en otros países de América Latina durante el año pasado, son claramente el resultado de la presión de los Estados Unidos. En Cuba, en Chile, en Perú, en Brasil, y también en Puerto Rico, la represión contra las fuerzas progresistas, contra de los líderes sindicales, contra todos los grupos posibles que hablan por el pueblo oprimido, se ha desarrollado a medida que las personas en posiciones de poder en estas zonas se han acercado más a los Estados Unidos. Es una triste realidad que se impone a la gente de estos países que hoy en día, en cualquier lugar del mundo en que el Gobierno de los Estados Unidos impone su opinión, allí el hombre común siente el aumento del peso de la opresión, mientras que el hombre privilegiado y de riquezas se vuelve más poderoso.



9 de junio de 1949

[El Congresista Marcantonio presentó muchos casos de trato indiferente o insensible a los puertorriqueños a la atención de la Cámara. El 9 de junio de 1949, dijo:]

Sr. Portavoz, la gente de mi distrito se sorprendió al leer del accidente aéreo que tuvo lugar en aguas de San Juan, Puerto Rico, el 6 de junio. Cincuenta y cuatro hombres, mujeres y niños murieron. He investigado este asunto al máximo de mi limitada habilidad y he intentado obtener información respecto al mismo. Tengo en mi mano un informe preliminar que muestra que hay algo podrido. Este avión transportaba 82 personas, y me encuentro con el siguiente comentario en un informe... del Director Interino de la Oficina de Seguridad Aérea. Así es como intentan explicar esta tragedia minimizándola. Sólo quiero leer una frase que es muy, muy reveladora de la actitud de esta agencia del gobierno hacia los accidentes a aviones provenientes de Puerto Rico:

"Si bien el número de pasajeros a bordo parece ser muy alto, lo que comúnmente causarían preguntas acerca del peso bruto, el peso medio de un puertorriqueño parece ser alrededor de 105 libras".

Bien, esas últimas palabras me muestran que alguien se prepara para cubrir a los culpables mientras escapan. Estas palabras en este informe revelan una actitud insensible, y tratan a estos puertorriqueños como si fueran ganado. Admiten que el número de pasajeros a bordo parecía ser muy alto y que comúnmente causaría preguntas acerca del peso bruto, pero luego tratan de explicarlo diciendo: "El peso promedio de un puertorriqueño parece ser alrededor de 105 libras".

Encuentro otro material en este informe preliminar que me resulta muy, muy sospechoso. Esto demuestra que en una inspección in situ se encontraron con una mala ejecución de las formas de peso y balance... los equipos de primeros auxilios fueron encontrados inadecuados, los equipos de emergencia no estaban actualizados, y no hay ninguna indicación que demuestre cuando se realizó una inspección al equipo.



19 de octubre de 1949

[El 19 de octubre 1949, el Congresista Marcantonio solicitó a la Cámara "procurar" que se pusiera fin inmediato a la "escandalosa... intimidación policial" del Partido Nacionalista de Puerto Rico.]

Sr. Portavoz, una y otra vez durante los muchos años que he sido miembro de esta Cámara, he tomado la palabra para defender la causa del pueblo de Puerto Rico.

Se trata de un pueblo de personas finas y nobles que durante los últimos 50 años de ocupación de sus tierras por los Estados Unidos han sufrido una cuota cada vez más grande de enfermedades y pobreza.

Son un pueblo orgulloso que, como ciudadanos americanos, al movilizarse hacia el continente en un desesperado esfuerzo por mejorar su situación, encontraron únicamente barrios pobres, discriminación y puestos de trabajo mal pagado como parte de su vida en nuestras ciudades.

Son personas cuyo tratamiento de todos los días desmiente la forma hablar de nuestros delegados de las Naciones Unidas, las palabras acerca de la dignidad de la persona humana y de la igualdad de oportunidades económicas.

El pueblo puertorriqueño no saber nada de estas bellas cosas en sus vidas y, mientras leen acerca de nuestros delegados en la ONU, quienes argumentan fervientemente a favor de los derechos humanos de los hombres de todo el mundo, no tienen más que mirarse a sí mismos y a sus hijos, en las chozas desgraciadas en la que se amontonan, en las paredes que forma la discriminación que les rodea, para descartar todas esas palabras de sus propios representantes de la ONU como la más pura hipocresía.

Como ya he dicho una y otra vez, y como repito hoy aquí, no puede haber una solución a las dificultades económicas de Puerto Rico, la raíz de todos los demás males sufridos por el pueblo puertorriqueño, hasta se le otorgue la independencia. En tanto que Puerto Rico continúe siendo un apéndice colonial de los Estados Unidos, una economía explotada de monocultivo azucarero, continuará revolcándose en la enfermedad y la pobreza.

Sólo puede haber una resolución a estos muchos problemas con el pueblo de Puerto Rico en sí mismo trabajando con energía y enfocado en su propio interés y en su propia tierra independiente y soberana.

A pesar de este hecho, a pesar de la creciente convicción de los puertorriqueños de que sólo a través de la independencia podrán tener la esperanza de construir una vida decente para ellos y sus hijos, el Partido Nacionalista es acosado y aterrorizado por la policía y el gobierno territorial de la isla diariamente. Y el líder de ese partido, Pedro Albizu Campos, es perseguido como un criminal común.

En 1947 regresó a su casa después de 10 años de exilio en los Estados Unidos. Y para desgracia eterna de nuestro país, que a su vez nació de una amarga lucha por la independencia y que en la actualidad todavía honra como sus más grandes héroes a aquellos hombres que guiaron esa lucha, este líder de la independencia puertorriqueña pasó 6 años de su exilio en un centro penitenciario en los Estados Unidos.

Hoy vive en San Juan, bajo una vigilancia policial e intimidación que sólo podría haber sido duplicada en la Alemania de Hitler.

La casa de Pedro Albizu Campos está rodeado día y noche por patrullas de policía, coches de policía, y jeeps con ametralladoras montadas. Cuando el Dr. Albizu Campos camina por las calles de San Juan, es seguido de cerca por cuatro o cinco policías de civil a pie y una cantidad de policías fuertemente armados en un coche unos pasos atrás.

Cada tienda que entra, cada persona con quien él habla, es visitada posteriormente por representantes del departamento de policía. Un régimen de terror desciende sobre los desafortunados ciudadanos de Puerto Rico que pasan unos minutos hablando con el Dr. Albizu Campos.

Cuando el líder del Partido Nacionalista sale de San Juan para asistir a una reunión o para dar un discurso, su coche es seguido por el campo por una columna armada de coches de policía y jeeps. Cada hotel o domicilio en el que se mantiene es rodeado inmediatamente por un cordón policial. Cada reunión del Partido Nacionalista se lleva a cabo tras las líneas policiales.

El Partido Nacionalista es un partido legal en Puerto Rico. Su líder es un ciudadano estadounidense, que supuestamente disfruta de todos los derechos y libertades de los demás ciudadanos de Estados Unidos. Sin embargo, tanto él como su partido son acosados ​​e intimidados a cada paso.

Esta conducta absolutamente injustificada e inexcusable de parte de la policía y las autoridades superiores de Puerto Rico deben parar inmediatamente. Este continúa siendo un gobierno de leyes y no de hombres. Contamos con leyes para protegernos y para castigar a los malhechores. No necesitamos Gestapos en los Estados Unidos. La situación que he descrito es un ejemplo escandaloso de intimidación policial. Esta Cámara debe tomar nota de lo que sucede en Puerto Rico y debe velar por que el gobierno territorial y la policía territorial sean notificados de cesar estas actividades de inmediato.



16 de marzo de 1950

[El 12 de julio de 1949, la Comisión de Tierras Públicas de la Cámara de Representantes se reunió para examinar la legislación "que garantiza la organización de un gobierno constitucional para el pueblo de Puerto Rico". Después de un receso de ocho meses, el Comité volvió a reunirse el 14 de marzo de 1950 para continuar sus deliberaciones sobre el proyecto H. R. 7674, un proyecto de ley para "la Constitución de Puerto Rico". El proyecto de ley fue presentado por Antonio Fernós Isern, Comisionado Residente de Puerto Rico. El Congresista Marcantonio se opuso al proyecto de ley en una serie de discursos ante la Cámara y ante el Comité. Lo llamó "una reafirmación supina de la situación actual de Puerto Rico bajo la apariencia de un gobierno propio sin sentido". El proyecto H. R. 7674 fue apoyado por Luis Muñoz-Marin, Gobernador de Puerto Rico. Él y el comisionado Fernós-Isern habían sido elegidos como candidatos del Partido Popular Democrático en 1948. El Congresista Marcantonio, en una audiencia del Comité, declaró: "La nueva posición colonial de Muñoz-Marin ha sido oficialmente y abiertamente adoptada desde su toma de posesión como Gobernador colonial de Puerto Rico en enero de 1949. Desde entonces, ha dicho que Puerto Rico no es una colonia, sino un "nuevo tipo de estado", en abierta violación del programa y la tradición de su propio partido, el partido Popular Democrático, a cuyos miembros ha traicionado, y en abierta violación de los compromisos que hizo antes de las elecciones de 1948. El candidato electo Muñoz-Marin prometió al pueblo, después de una enérgica condena de la situación colonial, trabajar para la aprobación de una ley que permitiera a Puerto Rico redactar una constitución propia con completa autonomía... también solicitar al Congreso... que incluyera en la misma ley... una disposición autorizando a la Legislatura de Puerto Rico a someter a votación, en cualquier momento en que la Legislatura Puerto Rico lo consideraría factible desde el punto de vista económico, la alternativa de la estadidad o la independencia, con la promesa por parte del Congreso de que aprobaría la alternativa seleccionada por el pueblo de Puerto Rico. Estas fueron las propuestas presentadas por Luis Muñoz-Marin al pueblo de Puerto Rico, sobre la base de las cuales ganó las elecciones de 1948...

Cuatro selecciones de discursos del Sr. Marcantonio contra el proyecto H. R. 7674 se presentan en las siguientes páginas. La primera, realizada en la sala de la Cámara el 16 de marzo de 1950, se presenta a continuación en parte.]

Sr. Portavoz, el Comisionado Residente de Puerto Rico, el Hon. Fernós-Isern, presentó hace unos días el proyecto H. R. 7674. El proyecto de ley se describe como un proyecto de ley para establecer la organización de un gobierno constitucional por el pueblo de Puerto Rico.

El mero hecho de que este proyecto de ley haya sido presentado constituye una confesión por parte de los actuales gobernantes de Puerto Rico acerca de la inquietud del pueblo de Puerto Rico bajo el actual estado de colonia, y que ya no desean ser parte del mismo.

La cuestión del colonialismo en Puerto Rico, sin embargo, no será resuelta por el proyecto H. R. 7674. Este proyecto de ley es una evasión a la verdadera cuestión. Esquiva el problema... y es un intento de aquietar las aspiraciones de democracia e independencia del pueblo puertorriqueño.

De lo que en realidad se trata este proyecto de ley puede ser encontrado en las palabras del Sr. Fernós-Isern, en un comunicado que agregó en el Registro del Congreso el martes 14 de marzo de 1950:

"Desde 1900, el Congreso de los Estados Unidos ha asegurado la aplicación de las leyes federales en Puerto Rico. Ha determinado las relaciones económicas existentes entre Puerto Rico y el continente. Ha determinado que los habitantes de Puerto Rico son ciudadanos de Estados Unidos. Tales disposiciones legales y económicas de nuestra ley orgánica del pueblo de Puerto Rico no tienen el objetivo de perturbar. Por el contrario, desean reafirmarlas y registrar expresamente su consentimiento para su aplicación".

Esta es una admisión por parte del autor del proyecto de ley de su propósito de perpetuar el actual sistema de colonialismo bajo el cual el pueblo de Puerto Rico sufre actualmente. He aquí un proyecto de ley que ni siquiera solicita la estadidad. Es una reafirmación supina de la situación actual en Puerto Rico bajo la apariencia de un gobierno propio sin sentido.

Esta propuesta de la administración Muñoz-Marin no puede ser aceptada como si hubiera sido ofrecida de buena fe. El Sr. Muñoz-Marin sabe que no debe esperar el establecimiento de una mancomunidad que no puede ser establecida de conformidad con las disposiciones de nuestra Constitución.

OPERACIÓN DESESPERACIÓN

Esta última propuesta de Muñoz-Marin puede ser descripta como Operación Desesperación por parte de aquellos que, en el pasado, han llevado a la gente a creer que apoyaban la independencia, mientras estaban fuera del poder, y ahora, al enfrentarse a la responsabilidad del puesto, reniegan de las promesas pasadas y declaraciones de independencia.

En contraste con este gesto vacío, hoy he vuelto a presentar mi proyecto de ley para la independencia.

Sr. Portavoz, con el fin de emitir un juicio honesto en esta última propuesta vacía de la administración de Muñoz-Marin, en contraste con mi propuesta de para una verdadera independencia, considero que es de suma importancia examinar en primer lugar las relaciones con Puerto Rico, examinar su gobierno actual, y buscar una solución a sus problemas más urgentes.

Puerto Rico fue tomado por nosotros por medio de las armas. Esta acción fue ratificada posteriormente por el tratado de París en 1898. Como resultado, Puerto Rico es una colonia de los Estados Unidos.

Al hacernos cargo de este país, que fue descubierta por Colón en 1493, y que se encontraba bajo la jurisdicción de España hasta 1898, los puertorriqueños habían obtenido de España, tras siglos de lucha, una carta autónoma que garantizaba al pueblo la soberanía sustancial. En virtud de dicha Carta, el pueblo de Puerto Rico poseía completa autonomía y, además, tenía el poder de crear sus propias leyes de tarifas y de entrar en acuerdos comerciales con otros países. La carta autónoma no podía ser revocada o modificada, sino a petición del Parlamento de Puerto Rico.

Fuimos sustitutos de un gobierno autónomo que los puertorriqueños habían ganado de España, una forma colonial de gobierno. De acuerdo con nuestra relación actual, que no sería modificada por la ley Fernós-Isern, Puerto Rico, de acuerdo a nuestra Corte Suprema, "pertenece a, pero no forma parte de, los Estados Unidos". El gobierno de Puerto Rico está organizado bajo una ley orgánica aprobada por este Congreso, la Ley Jones, que puede ser modificada o anulada por nosotros sin consultar al pueblo de Puerto Rico. Las leyes aprobadas por la legislatura de Puerto Rico pueden ser modificadas, suspendidas o revocadas por el Congreso. Toda ley aprobada por la legislatura debe ser enviada a este Congreso, que puede ejercer su poder de veto sobre ella. La Corte Suprema de los Estados Unidos puede declarar la inconstitucionalidad de las leyes aprobadas por la legislatura de Puerto Rico. El Presidente de los Estados Unidos tiene un poder de veto sobre la legislatura de Puerto Rico. El Presidente de los Estados Unidos nombra a los jueces del Corte Suprema, al auditor para Puerto Rico, y todos los funcionarios federales de la isla, entre ellos al juez de la Corte Federal. Las apelaciones son llevadas desde la Corte Suprema de Puerto Rico ante el Tribunal del Circuito de Apelaciones del Primer Circuito en Boston. Tenemos jurisdicción exclusiva en materias tan vitales como quiebra, navegación, derecho aéreo, radio, inmigración, servicio militar obligatorio, tanto en tiempo de paz como de guerra, y otros asuntos. La estructura dentro de la cual opera el gobierno de Puerto Rico no puede ser alterada, anulada, o modificada en cualquier forma por el pueblo de Puerto Rico.

Hemos encerrado a Puerto Rico dentro de nuestras paredes de tarifas. Hemos impuesto a ese país las leyes de transporte. Atamos los puertorriqueños con los tratados que negociamos sin su participación en esas negociaciones. Podemos forzar a los puertorriqueños, como lo hicimos dos veces en los últimos 50 años, a entrar a una guerra sin consultarlo con ellos antes, y podemos asumir el control de su territorio, como lo hemos hecho en numerosas ocasiones, a pesar de la gran necesidad que tienen de la tierra, en caso de tener nosotros necesidades aéreas, navales, militares y submarinas.

La propuesta vacía de Muñoz-Marin para la supuesta autonomía perpetuaría todo esto. El gobierno de Muñoz-Marin acepta todo esto. Todo esto sería continuado, este status quo se haría permanente de acuerdo con el proyecto H. R. 7674. Ni una pequeña porción de este colonialismo que he descrito sería modificado con la reciente propuesta Fernós-Isern/Muñoz-Marin.

Permítanme recordarles que los puertorriqueños no tienen representación en este Congreso. Al pueblo puertorriqueño sólo se le permite enviar aquí a un Comisionado Residente que tiene una voz en los asuntos que afectan a Puerto Rico, pero que no tiene voto.

Bajo el régimen español, en el momento en que tomamos Puerto Rico de España, el pueblo puertorriqueño tenía representación en las Cortes o el Parlamento español. Tenía representación en el Senado y 16 representantes en la Cámara Española en Madrid.

Podemos gravar a la gente de Puerto Rico, además de poseer el poder para enviarlos a la guerra. Por lo tanto, nosotros no sólo imponemos a los puertorriqueños impuestos sin representación, sino que también les imponemos un impuesto sobre la sangre de su pueblo.

Esto, también, sería perpetuado por Muñoz-Marin a través de la promulgación del proyecto H. R. 7674.

Durante los 51 años en que Puerto Rico ha estado bajo nuestra jurisdicción, hemos utilizado esa isla y a su gente a nuestro favor. Hemos establecido, como he dicho antes, bases aéreas, militares y submarinas en territorio puertorriqueño. Hemos reclutado a los puertorriqueños y los hemos enviado a luchar por nosotros en dos guerras. En la última guerra, más de 500.000 puertorriqueños fueron entrenados y 80.000 estaban en realidad prestos al combate. Muchos de ellos entraron en acción y muchos murieron por la causa de la democracia. Como resultado de las leyes de tarifas, la imposición a los puertorriqueños de las leyes de transporte marítimo, y la negación del poder para negociar acuerdos comerciales recíprocos, los hemos excluido de los mercados mundiales. Ellos compran el 98 por ciento de sus importaciones en los Estados Unidos. En 1948, Puerto Rico compró $337 millones en productos provenientes de los Estados Unidos y nos vendió $199 millones de dólares en bienes. De este modo, la balanza comercial de nos favorece por $138 millones. Las compañías de transporte marítimo que mantienen un monopolio en Puerto Rico han hecho grandes ganancias en la isla durante el último medio siglo. Esto puede decirse también de nuestros bancos que llevan adelante negocios en la isla, de las compañías de seguros, de los intereses financieros de Wall Street, y de varias otras grandes corporaciones estadounidenses. Hemos encontrado en Puerto Rico una salida para nuestro arroz, nuestros frijoles, nuestro bacalao, zapatos, ropa, productos manufacturados, y muchos otros artículos que suman más de 1.000.

Una vez más, todo esto no se modificará en absoluto con la propuesta de Muñoz-Marin. De hecho, el proyecto H. R. 7674 acepta esta forma de explotación.

DATOS SOBRE EL AZÚCAR

El Congreso no permite a Puerto Rico refinar sino el 15 por ciento de su producción total de azúcar. El otro 85 por ciento es refinado en los Estados Unidos por nuestras refinerías, lo que genera una pérdida para Puerto Rico de más de $30.000.000. Esto es una abierta discriminación ejercida por este Congreso contra el pueblo de Puerto Rico que ejemplifica el estatus colonial de la isla.

También en este caso, el último gesto vacío de Muñoz-Marin, el proyecto H. R. 7674, no intenta remediar esta situación.

Por otra parte, en virtud de la Ley del Azúcar aprobada por este Congreso, el Departamento Federal de Agricultura ha fijado para Puerto Rico un cupo de exportación anual de 910.000 toneladas de azúcar, y una cuota nacional anual de 100.000 toneladas. Puerto Rico produjo 1.277.482 toneladas en 1949. Noventa y seis mil toneladas de exceso están en manos de los productores de Puerto Rico en la actualidad. Se estima que a finales de 1950 habrá un exceso de 250.000 toneladas en manos de los productores de Puerto Rico... permítanme recordar a la gente de Puerto Rico que con la aprobación del proyecto H.R. 7674... la cuota de azúcar de Puerto Rico seguirá dependiendo de la voluntad del Congreso de los Estados Unidos.

Bajo nuestras reglas, el pueblo de Puerto Rico ha visto la destrucción de su comercio del café. Esto ha sido así porque no ofrecemos protección arancelaria al café. Esto es así porque no producimos café en los Estados Unidos. Nuestra ley de tarifas fue redactada para proteger nuestros cultivos. Si protegemos el azúcar, un producto de Puerto Rico, es porque producimos aquí, en los Estados Unidos, 2.000.000 toneladas de azúcar. Si compramos azúcar a Puerto Rico es porque tenemos un consumo regular de 7.000.000 toneladas al año. El café fue uno de los productos más importantes de ingreso para Puerto Rico en 1898, cuando Puerto Rico tuvo un mercado para sus reconocidos productos en 17 naciones. Hoy en día, Puerto Rico no sólo no es un país exportador de café, sino que importa café de los Estados Unidos, una nación que no es productora de café. Compramos café a Brasil y otros países y lo vendemos al pueblo de Puerto Rico. En la actualidad, cuando el precio del café ha subido, los puertorriqueños han sido incapaces de tomar ventaja de la situación mundial debido a que los productores de café están en ruinas.

No ofrecemos una protección real al tabaco de Puerto Rico. Fijamos el precio de los artículos que vendemos a los puertorriqueños y de los artículos que ellos nos venden. En resumen, poseemos un control absoluto de la economía de Puerto Rico y hemos reducido ese país a un estado de miseria y pobreza enorme. Ni el café ni el tabaco de Puerto Rico pueden ser protegidos con la promulgación del proyecto H. R. 7674. Estos productos seguirán siendo las víctimas de nuestro control sobre la economía de Puerto Rico. Por ello, el proyecto H. R. 7674 es sin duda un gesto vacío. No es capaz de hacer frente a los problemas fundamentales de Puerto Rico. No es capaz de proteger la economía de Puerto Rico.

Bajo el sistema colonial de explotación que acabo de describir, tenemos ahora en Puerto Rico más de 300.000 desempleados en una población total de 2.200.000 habitantes. Esto equivaldría, aproximadamente, a 21 millones de desempleados en los Estados Unidos.

Uno de los resultados viciosos de este sistema de explotación es que existen ahora mismo en Puerto Rico 309.000 niños en edad escolar sin instalaciones escolares, de una población escolar total de 688.000 niños. El resto no reciben la educación adecuada. Sólo asisten a la escuela por medio día. De 6 a 7 personas, cada 100, se gradúan de la escuela secundaria en el marco del programa de formación de media día que rige actualmente. La persona promedio en las zonas rurales recibe el equivalente a 2 años de estudio en los Estados Unidos, una persona promedio en Puerto Rico asiste a la escuela durante 4 años sobre la base de medio día. El pueblo de Puerto Rico no posee las instalaciones educativas que se ofrecen a los ciudadanos del estado más pobre de los Estados Unidos.

Las conclusiones expuestas anteriormente no me pertenecen. Son las conclusiones alcanzadas recientemente por un comité de expertos de la Universidad de Columbia, contratados por el gobierno de Puerto Rico para realizar un estudio de las facilidades educativas de la gente de la isla.

Tenemos en Puerto Rico los peores barrios pobres del hemisferio occidental. El turista que va a la isla es recibido por el barrio pobre llamado La Perla. Cuando parte, es despedido por El Fanguito. La Perla y El Fanguito son dos de los barrios pobres típicos de la isla.

Existe un sistema de hospitales municipales en Puerto Rico que ha sido caracterizado por el comisionado de salud de la isla, el Dr. Juan A. Pons, como uno que ofrece a la gente un servicio peor que el ofrecido a perros en un hospital veterinario.

Cerca de las tres cuartas partes de la población total de Puerto Rico se encuentra en la actualidad mal vestido y en malas condiciones de vivienda.

Para ocuparse de las necesidades inmediatas de la población de Puerto Rico es imprescindible que promulguemos un programa que ayudará a estas personas a enfrentar la crisis inminente...

[En este punto, el Congresista Marcantonio ofreció 8 propuestas específicas. Estas incluyeron medidas para modificar la Ley del Azúcar permitiendo a Puerto Rico refinar su propio azúcar, mediante el aumento de la cuota de azúcar, y mediante la subvención de la venta de exceso de azúcar en los mercados mundiales. También propuso la rehabilitación de la producción de café y el tabaco, la introducción de seguridad social, subvencionar la educación, instituir un programa de obras públicas a gran escala, y el regreso de los desplazados a la tierra de Vieques, que había sido requerida por la Marina de los Estados Unidos, pero que entonces no estaba siendo utilizada.]

Para resolver el problema de Puerto Rico de manera permanente, es imperativo que el colonialismo llegue a su fin en la isla, y que se le permita al pueblo de Puerto Rico redactar su propia constitución como nación libre e independiente, y no como una colonia, según lo dispuesto por el proyecto H.R. 7674. Se deben tomar provisiones para la adopción de mi proyecto de ley para la independencia, para garantizar la transformación de la economía colonial, que hemos desarrollado en Puerto Rico desde 1898, en una economía de nación libre e independiente.

La tendencia de nuestro tiempo es hacia la eliminación del colonialismo en todas partes, y la concesión del reconocimiento a las naciones nuevas e independientes, para trabajar juntos en el marco de las Naciones Unidas. La tendencia es también hacia la cooperación internacional y hacia el ofrecimiento de ayuda a las naciones pequeñas, de modo que puedan desarrollar mejor sus economías, y para que pueden ayudar en la construcción de un mundo mejor.

La propuesta Muñoz-Marin/Fernós-Isern es contraria a esta tendencia, y es por ello reaccionaria y se halla incrustada en la estructura del colonialismo decadente.

El pueblo de Puerto Rico sólo se puede resolver su problema económico a través de la industrialización. Con el fin de desarrollar un amplio programa de industrialización, debe tener el poder de formular sus propias leyes de tarifas, para negociar acuerdos comerciales recíprocos, para redactar sus propias leyes de transporte marítimo, y tener plena jurisdicción sobre su territorio y la tierra, sus aguas, su aire y su gente. No pueden tener estos poderes bajo el colonialismo. No pueden tener estos poderes con el proyecto H. R. 7674. No pueden tener estos poderes bajo la condición de Estado. Sólo pueden tener estos poderes con su propia soberanía en una nación libre e independiente, una nación capaz de entrar en negociaciones con otros países sobre una base de igualdad y de justicia.

Lo que Puerto Rico necesita para resolver sus problemas es la soberanía, la plena soberanía. La propuesta de Muñoz-Marin niega incluso la soberanía limitada para el pueblo de Puerto Rico.

El pueblo y el Gobierno de los Estados Unidos están obligados a ayudar al pueblo de Puerto Rico. Es nuestra responsabilidad ya que lo hemos explotado durante más de medio siglo. Es nuestra responsabilidad porque lo hemos separado de los mercados mundiales. Es nuestra responsabilidad porque hemos hecho que dependa de nuestra propia economía. Es nuestra responsabilidad porque nos ha ayudado a combatir dos de nuestras guerras. Es nuestra responsabilidad porque se trata gente trabajadora y progresivos, con una noble tradición de solidaridad en el hemisferio occidental, y con un patrimonio cultural noble.

El pueblo y el Gobierno de los Estados Unidos no pueden y no negarán ayuda a una República libre de Puerto Rico. Estoy seguro de que los estadounidenses ayudarán al pueblo puertorriqueño en su lucha por la independencia cuando se les presente una imagen real de nuestras relaciones con Puerto Rico.

Tenemos una imagen falsa en el Congreso, y en Estados Unidos, de lo que ha estado ocurriendo en Puerto Rico, porque el gobierno colonial está encabezado por un Gobernador que trabaja de la mano con los intereses imperialistas, y cuyo trabajo consiste en dar al pueblo de los Estados Unidos, y al mundo, la impresión de que Puerto Rico no es una colonia, sino un país de personas libres y felices a los que se han extendido un trato justo. El nombre de ese hombre es Luis Muñoz-Marin.

Sr. Portavoz, deseo establecer aquí, sin embargo, que ni Muñoz-Marin ni su administración son el producto de Puerto Rico. Son el producto de la explotación colonial. Son los esbirros de nuestra condición de colonia impuesta al pueblo de Puerto Rico. Sus acciones no reflejan ni la integridad o ni el honor del pueblo de Puerto Rico. Una vez más, ellos sólo demuestran que las marionetas del imperialismo nunca sirven a los mejores intereses de su pueblo.

Bajo la dirección de Muñoz-Marin, el gobierno se ha embarcado en un programa de préstamo con Wall Street. Se han emitido bonos que fueron vendidos en Wall Street por $50 millones a un interés muy alto. Se está negociando un préstamo adicional para esta agencia, la autoridad de recursos hídricos. Para garantizar estos bonos se comprometió la propiedad de la autoridad de los recursos hídricos. Además, se emitieron bonos fueron vendidos en Wall Street por la suma de $22.700.000, también a una alta tasa de interés, para el Servicio de Acueducto y Alcantarillado de Puerto Rico. Se negoció el préstamo de $22.700.000 a pesar de que el dinero está siendo gastado a una tasa de aproximadamente $4.000.000 al año: el balance es depositado en los bancos privados y no genera ningún interés, mientras que el pueblo de Puerto Rico están pagando una tasa de interés sobre la suma total de los bonos.

[Luego, el Sr. Marco Antonio desarrolló este punto aún más, diciendo]

Estoy en contra de hipotecar las propiedades de la autoridad de las aguas y de los acueductos a la multitud de Wall Street. Los recursos de agua antes estaban en manos de la Puerto Rican Railway Light Y Power Co. Ahora se encuentran en manos de los tenedores de bonos de Wall Street. Lo mismo puede decirse de los acueductos de Puerto Rico. Como resultado de esto, las tarifas de agua y las tarifas de luz eléctrica han subido a tal punto que los consumidores de Puerto Rico han organizado manifestaciones de protesta.

Muñoz-Marin ha cambiado toda la filosofía bajo la cual se crearon las autoridades, y las ha utilizado para obtener su propia ventaja política. Para hacer esto, se ha aliado con intereses creados de Wall Street y es hoy su títere y sirviente. Ha hipotecado estas autoridades de acuerdo a los intereses de Wall Street.

Mientras que las finanzas del pueblo están siendo desperdiciadas y la capacidad financiera de la población está siendo explotada, veamos cómo el propio gobierno local opera, y de nuevo aquí repito, esto no es el producto de la gente de Puerto Rico, sino el producto del colonialismo en su peor forma.

El Sr. Muñoz-Marin ha intentado centralizar en sus propias manos todo el gobierno de Puerto Rico. Ahora, él tiene la intención de eliminar la asamblea municipal y usurpar las facultades de los funcionarios municipales que deben ser controlados por el Gobernador.

Las decisiones más importantes de la legislatura se toman en las cenas ofrecidas por el Sr. Muñoz-Marin a los legisladores en La Fortaleza. Los legisladores no aprueban proyectos de leu que no cuenten con la aprobación previa de Muñoz. En realidad, cada proyecto de ley es escrito completamente en La Fortaleza [el palacio del Gobernador].

OPERACÓN TRAMPA

Hemos oído, a través de la publicidad de lujo y bien paga, mucho acerca de la Operación Manos a la Obra, pero para el pueblo de Puerto Rico, la administración Muñoz-Marin puede ser llamada Operación Trampa. La siguiente historia acerca del Hotel Caribe Hilton demuestra lo que quiero decir cuando digo que la administración Muñoz-Marin es una operación tramposa para el pueblo de Puerto Rico.

La historia en el Hotel Caribe Hilton es un ejemplo de las políticas del Gobierno para atraer industrias. El Gobierno de Puerto Rico construyó el hotel a un costo de $7.000.000. El hotel tiene 300 habitaciones. Entonces, luego de su construcción, el Gobierno alquiló el hotel a la corporación Hotel Hilton en un contrato de 20 años.

Muñoz-Marin ni siquiera ha revelado la cantidad por la que se alquiló el hotel, a pesar de que el pueblo ha solicitado esta información. Esto es parte de la política de secretismo en el Gobierno. El pueblo nunca recibe información acerca de la forma en que se gasta el dinero. Todo lo que se utilizó, incluyendo muebles, fue trasladado en avión desde los Estados Unidos. Incluso el azúcar vino de los Estados Unidos a Puerto Rico, y también la mayoría de los empleados fueron llevados desde los Estados Unidos a Puerto Rico. Los gastos en publicidad, según fue anunciado por la dirección, ascendieron a más de $150.000, y el gobierno de Puerto Rico pagó la mitad de esa cantidad. Hasta este momento se han pagado $75.000.

La política del gobierno para atraer industrias a Puerto Rico se basa en el principio de construir plantas para que las empresas ingresen en [en] Puerto Rico y equiparlas. A continuación, las empresas están exentas de impuestos por un período de 12 años. Estas empresas, como Textron, desean una garantía de que no se elevará el salario mínimo, por lo que estas empresas esperan llevar adelante negocios sobre la base del pago de salarios de hambre a los trabajadores de Puerto Rico. Textron comunicó recientemente que si el salario mínimo es incrementado a más de 25 centavos por hora, que es el que están pagando en la actualidad, abandonará Puerto Rico.

El Hotel Caribe Hilton también estaba exento del pago de impuestos.

Todas estas industrias que pueden instalarse en Puerto Rico, pueden abandonar la isla cuando lo deseen, y dejar a los puertorriqueños con todos los gastos ya realizados. Así, podemos ver que todo el programa de industrialización de Muñoz-Marin consiste sólo en tonterías. Es, repito, no la Operación Manos a la Obra, sino la Operación Trampa para las personas de Puerto Rico.

Mientras Muñoz-Marin se dedica a la Operación Trampa, veamos qué es lo que está sucediendo con las personas.

El costo de vida en Puerto Rico ha subido alrededor de un 300 por ciento desde 1940, mientras que los sueldos y salarios han tenido sólo un ligero aumento y ahora están disminuyendo. Las enormes cantidades de dinero que entraron en el tesoro de Puerto Rico se debían a los ingresos sobre el ron y a los altos impuestos recaudados de la población de Puerto Rico. Me gustaría recordar aquí que, en el Congreso, protegí los ingresos sobre ron para el tesoro de Puerto Rico.

Hubo en general una atmósfera artificial de prosperidad debido a que 80.000 puertorriqueños estaban prestos al combate y que sus parientes estaban recibiendo beneficios, las construcciones de la guerra estaban teniendo lugar y existían los puestos de trabajo de guerra en el gobierno. Muñoz-Marin-desperdició las enormes cantidades de dinero recibidas. No construyó ninguna gran obra permanente. No estableció una reserva sustancial. El gobierno de Muñoz-Marin recibió desde 1940 a 1948 más dinero que la cantidad total de dinero recibido por los sucesivos gobiernos en la isla de Juan Ponce de León, el primer Gobernador bajo el mandato de España, hasta 1940.

Durante la guerra, el precio del azúcar se congeló a los precios anteriores a la guerra de 1939. Por otra parte, ningún control fue establecido sobre los artículos importados de los Estados Unidos. El resultado fue que, si bien el precio del azúcar se mantuvo bajo, los precios del arroz, habas, bacalao, manteca de cerdo, carne, mantequilla, tocino, maquinaria, etcétera subieron a un nivel fantástico. Economistas de gran prestigio han establecido que, debido a esto, el pueblo de Puerto Rico perdió un promedio de $80 millones al año desde 1940, o alrededor de $540 millones durante los años de la guerra.

Y de nuevo repito, el número de desempleados en Puerto Rico asciende a 300.000, en una población de 2.200.000 habitantes.

Sí, el gobierno de Muñoz-Marin es de hecho una operación trampa para el pueblo de Puerto Rico.

Podría continuar y recitar muchas más fases de la explotación de la población de Puerto Rico. Recitaré, de vez en cuando, más capítulos de la sórdida historia de los saturnales de la corrupción y el soborno que ahora existe gracias a nuestro Nerón de Fortaleza, el títere de nuestro colonialismo.

Mi propósito con este discurso, sin embargo, y creo que lo he hecho, es establecer:

Primero: Que el proyecto H. R. 7674 es un gesto vacío y un dispositivo para encubrir y perpetuar el colonialismo y la explotación impuesta al pueblo de Puerto Rico por los intereses personales en los Estados Unidos.

Segundo: Que el injerto y la corrupción de los actuales gobernantes de Puerto Rico no es el producto de la gente de Puerto Rico, sino el subproducto del sistema de colonialismo y explotación sufrido por el pueblo de Puerto Rico.

Tercero: Que las sugerencias que he hecho para la solución inmediata de los problemas inmediatos de Puerto Rico son de carácter inmediato y deben ser promulgadas de inmediato para salvar al pueblo de Puerto Rico de mayores sufrimientos.

Cuarto: Que la única solución real para Puerto Rico y sus problemas es otorgar al pueblo de Puerto Rico la plena soberanía, la única garantía de que el pueblo de Puerto Rico pueden tener para resolver sus problemas: sí, la plena soberanía de una nación libre e independiente, y esto, a mi juicio, se puede lograr mediante la promulgación de mi proyecto de ley.



8 de junio de 1950

[El 8 junio de 1950, el Congresista Marcantonio habló en la audiencia de la sesión de continuación de la Comisión sobre "la Constitución de Puerto Rico". Después de incluir su discurso del 16 de marzo (ver página 417) en el registro de las audiencias, el Sr. Marcantonio protestó contra la celebración de las audiencias en Washington, donde pocos puertorriqueños podían presentarse para hablar en contra del proyecto. Mostró cuán extendida era la oposición al proyecto H. R. 7674 en Puerto Rico, citando muchas organizaciones, publicaciones periódicas e los individuos que habían hablado en contra de la misma allí.]

En principio, insto encarecidamente que las audiencias sean celebradas por el comité que analiza este proyecto en Puerto Rico. Hay muchos puertorriqueños distinguidos que tienen una opinión contraria... a la expresada aquí por los autores oficiales y partidarios de la medida, pero que no pueden comparecer aquí porque no pueden permitirse el gasto de viajar a Washington. [Ver página 435.] Sólo los burócratas son financieramente capaces de comparecer ante esta comisión, aquí en Washington, en apoyo de la medida. En un asunto tan vital para el bienestar de 2.200.000 personas, sometidas por nosotros desde 1898 a una situación de colonialismo, un pueblo que desde entonces ha estado clamando por su liberación, no puedo ver cómo este comité puede presentar al Congreso ninguna recomendación bien asesorado sin la realización de audiencias en Puerto Rico, donde todas las personas, ricas y pobres, puede participar.

Esta legislación afecta principalmente a la población de Puerto Rico. El propósito del proyecto H.R. 7674, de acuerdo a lo expresado por el Secretario de Estado en una carta dirigida el 24 de abril de 1950 al distinguido Presidente de esta comisión, es obtener el consentimiento formal de los puertorriqueños a su actual relación con los Estados Unidos. Si ese es el caso, las masas puertorriqueñas deben tener la oportunidad de expresarse, personalmente, en un asunto tan importante. Por otra parte, el Secretario de Estado dijo en su carta al Presidente de esta comisión, que la aprobación del proyecto de ley de H. R. 7674, y cito:

"Estaría en consonancia con nuestras obligaciones en virtud de la Carta de las Naciones Unidas de tener debidamente en cuenta la aspiración política de las personas en nuestros territorios..."

¿Cómo podemos establecer si este proyecto de ley está en línea con las aspiraciones políticas del pueblo de Puerto Rico si llevamos a cabo audiencias en un lugar ubicado a 1.600 millas de distancia de Puerto Rico, y sin dar oportunidad al empobrecido pueblo puertorriqueño de comparecer antes y comunicar sus esperanzas y sus demandas?

Me temo que nuestro Departamento de Estado y nuestro Departamento del Interior se encuentran demasiado ansiosos por aprobar este proyecto de ley a toda prisa, sin la debida consideración y sin dar todos los puertorriqueños, sin distinción alguna, la oportunidad de expresarse sobre la conveniencia de esta medida. ¿Por qué es eso? ¿No es este un proyecto de ley para los puertorriqueños? ¿No tiene la intención de cumplir, en parte, nuestra responsabilidad como potencia colonial? Si esto es así, ¿cómo podemos desestimar dicha responsabilidad sin darle al pueblo de Puerto Rico la oportunidad de ser escuchado?

No se puede dar a la medida una seria consideración sin consultar al pueblo de Puerto Rico. Este comité debe recordar que hemos llevado adelante audiencias en Puerto Rico sobre asuntos de menor importancia, el último de los cuales puedo recordar se llevó a cabo en noviembre pasado, y se trató de audiencias realizadas por un subcomité del Comité de Trabajo de la Cámara.

Se ha presentado el argumento de que este proyecto de ley fue aprobado por el pueblo de Puerto Rico en las elecciones de 1948. Esa es una malinterpretación.

¿Cuáles son los compromisos adquiridos por Muñoz-Marin en las elecciones de 1948? A este respecto, el Secretario de Estado dice en su carta al Presidente de esta comisión que

"en las elecciones celebradas el pasado noviembre por el Gobernador electo de Puerto Rico, en el que el 73 por ciento de los votantes registrados participaron, el 63 por ciento eligió al candidato que propuso que Puerto Rico pospusiera en ese momento la determinación de su condición política definitiva y buscara una relación con los Estados Unidos que permitiera una constitución para Puerto Rico ".

Esto es definitivamente una distorsión grotesca de la verdad. El candidato electo, Muñoz-Marin, prometió al pueblo, después de una enérgica condena de la situación colonial, trabajar para la aprobación de una ley que permitiera a Puerto Rico redactar una constitución propia con autonomía completa... también solicitar al Congreso... la inclusión en la misma ley... de una disposición que autorizara a la Legislatura de Puerto Rico a someter a una votación, en cualquier momento en que la Legislatura de Puerto Rico concluyera que fuera factible desde el punto de vista económico, las alternativas de estadidad o independencia... con la promesa por parte del Congreso de que aprobaría la alternativa seleccionada por el pueblo de Puerto Rico. Esta fue la propuesta presentada por Luis Muñoz-Marin al pueblo de Puerto Rico, sobre la base de las cuales ganó las elecciones de 1948.

Veamos si estoy en lo cierto. La primera vez que Muñoz-Marin mencionó la palabra "constitución" en su campaña política, de hecho, la ocasión en que hizo este compromiso ante el pueblo, fue el 4 de julio de 1948, cuando presentó el discurso del Cuatro de Julio. Dijo que en ese momento:

"Todos nosotros, absolutamente todos, deseamos que este sistema obsoleto que llamamos sistema colonial se termine... La forma de relación política en la que Estados Unidos mantiene a Puerto Rico no es justa. Tampoco es inteligente. Es injusta y poco inteligente".

Y allí la palabra española que interpreté como "no inteligente" es "torpe".

"Quiero ser capaz de decírselo en el nombre de todos ustedes a los buenos amigos confundidos de ese Gobierno y esa gente. Como es injusto debe ser corregido desde su punto de vista y nuestro punto de vista. Y porque no es inteligente... debe ser corregido desde su punto de vista. El sistema colonial es obsoleto y debe desaparecer de Puerto Rico y del mundo entero. "

Y entonces se hizo la siguiente promesa:

"Para lograr este fin, creo que el pueblo de Puerto Rico deben autorizar con sus votos la siguiente comisión", y allí la palabra española que he interpretado como "comisión" es "gestión", "la siguiente comisión ante el Congreso de los Estados Unidos: que el Congreso de los Estados Unidos apruebe una ley de completo autogobierno en Puerto Rico hasta el punto en que esto pueda ser posible, sin ser un estado, en la estructura constitucional de los Estados Unidos. En otras palabras, que el Congreso autorice al pueblo de Puerto Rico a redactar su propia constitución, en la misma forma que los nuevos estados están autorizados a hacerlo, que las relaciones económicas entre Puerto Rico y los Estados Unidos continúen siendo básicamente de la misma manera como lo son ahora, corrigiendo el único grave error ya existente, que es la prohibición que no permite Puerto Rico refinar todo el azúcar que produce. Además de eso", por favor, presten atención a esto," Además de eso... en la misma ley, el Congreso deberá autorizar a la legislatura de Puerto Rico presentar al voto del pueblo en un plebiscito, en cualquier momento en que la legislatura decida que el desarrollo económico de Puerto Rico lo permite, la consulta... sobre la siguiente alternativa: Si el pueblo desea el establecimiento de la independencia sin ninguna condición económica especial, o si el pueblo desea la estadidad sin ninguna condición económica especial, con el compromiso por parte del Congreso de efectuar la voluntad del pueblo. La independencia y la estadidad son las dos soluciones principales que históricamente han sido aprobadas en Puerto Rico.

Si la ley es aprobada por el Congreso, Puerto Rico en sí será el único juez acerca del momento en que se considere que por su propio esfuerzo las condiciones económicas para hacer posible ya sea la estadidad o la independencia hayan sido establecidas. Lo haría... en primer lugar, a través de su legislatura, e inmediatamente después, a través de un plebiscito. Así, se pondría la responsabilidad y la autoridad directamente sobre los hombros del pueblo de Puerto Rico, que es el lugar donde deben estar".

Y finalizó su discurso con lo siguiente:

"Voy a pedir a la gente de Puerto Rico que autorice con sus votos a trabajar de esta manera sobre el difícil problema de la condición política y de la vida.... Voy a solicitar a la gente de los Estados Unidos... establecer este alto precedente para terminar en el mundo de la eliminación del sistema colonial, que comenzó a ser eliminado el 4 de julio de 1776. "

Así habló Muñoz-Marin Ese es el compromiso que hizo con el pueblo de Puerto Rico. Esa es la propuesta que presentó a un voto de la gente. Esa es la promesa que hizo a 392.386 votantes que, dentro de los 873.085 votantes registrados, votaron por él.

Analicemos el proyecto H. R. 7674 a la luz de este compromiso. ¿Dónde está la disposición que permite a Puerto Rico refinar todo el azúcar que produce? La respuesta es "ninguna parte".

¿Dónde está la disposición que permite la Legislatura de Puerto Rico llamar a un plebiscito sobre la independencia o la estadidad en cualquier momento que considere que las condiciones económicas lo justifiquen, y dando por adelantado la aprobación del Congreso sobre la preferencia expresada por el pueblo de Puerto Rico al momento en que se realizaría cualquier plebiscito? La respuesta es "ninguna parte".

Entonces es claro que el proyecto H. R. 7674 no está en línea con la promesa hecha al pueblo de Puerto Rico.

Entonces es claro que ni el Comisionado Fernós ni el Gobernador Muñoz tienen ningún mandato para impulsar el proyecto H. R. 7674.

Entonces es claro que estos dos señores están actuando en violación de lo que prometieron al pueblo.

Entonces definitivamente no es cierto, como lo dijo el Secretario de Estado, que el pueblo de Puerto Rico eligió a un candidato que propuso que Puerto Rico aplazara en este momento la determinación de su condición política.

Sin embargo, tanto el Comisario Fernós y el Gobernador Muñoz han sostenido que, a pesar de lo anterior, se encuentran autorizados para impulsar el proyecto H. R. 7674 como el programa del Partido Popular aprobó en su asamblea general el 15 de agosto de 1948.

Veamos si esto es así. La plataforma del Partido Popular aprobó 15 de agosto de 1948, dice a este respecto:

"El Partido Popular Democrático, con la autorización de los votos de la mayoría de la gente de Puerto Rico, presentará al Congreso de los Estados Unidos la idea de que el problema político de Puerto Rico se resuelve de acuerdo con la legislación que establece lo siguiente: 1. Que la preservación de la relación económica y fiscal existente en la actualidad entre Puerto Rico y los Estados Unidos, el pueblo de Puerto Rico, a través de la acción de la legislatura, o mediante la acción de una convención constitucional llamada por dicha legislatura, sea autorizado a crear su propia constitución de acuerdo con la estructura que se juzgue más en consonancia con la administración democrática de los intereses públicos; 2. que la Legislatura de Puerto Rico se encuentre autorizada a llamar a los votantes calificados de Puerto Rico, en cualquier momento que considere que está dada la existencia de las condiciones necesarias, a un plebiscito, para que puedan decidir con sus votos: (a) si les gustaría que Puerto Rico se establezca como una república independiente en las condiciones más favorables... que Estados Unidos ahora extiende a países independientes; o (b) si desean que Puerto Rico sea admitido como estado de la Unión Americana en las mismas condiciones que rigen ahora a los demás Estados de la Unión; o (c) si están en desacuerdo con la legislatura en cuanto a que las condiciones existentes hacen que sea viable para Puerto Rico establecerse como un Estado de la Unión Americana. 3. Que el Congreso exprese su acuerdo para actuar de acuerdo con la preferencia mostrada por el pueblo de Puerto Rico en el plebiscito antes mencionado".

El pueblo de Puerto Rico están en contra del proyecto H. R. 7674. El Partido Estadista y el Partido de la Independencia son militantemente en contra del proyecto. El procurador Bolívar Pagán, Presidente del Partido Socialista, realizó un fuerte ataque a la medida ante el Senado. Después de denunciar el proyecto de ley como un fraude, votó a su favor porque sintió que si se aprobaba daría lugar a la aprobación de dos enmiendas a la ley orgánica que aprobaban la extensión del poder del Gobernador de Puerto Rico para nombrar a los jueces de la Suprema Corte y al Auditor. Sin embargo, él abogó por la aprobación de una enmienda que permitiera a los puertorriqueños celebrar un plebiscito sobre la cuestión de estado, que fue denegada.

El Mundo y El Imparcial, los principales periódicos de Puerto Rico, editados en San Juan, y El Día, otro importante periódico editado en Ponce, han escrito varios editoriales importantes que condenan en los términos más enérgicos e inflexibles al proyecto H. R. 7674.

El 16 de marzo de 1950, El Mundo escribió un brillante editorial titulado "La nueva generación", y debo decir que El Mundo es un periódico muy conservador. Ha existido durante muchos, muchos años.

El Mundo dijo que el proyecto H. R. 7674 equivale solamente a una enmienda a la Ley Jones, y que no era una constitución. Que no resuelve nada y no cambia siquiera levemente la situación fundamental de las relaciones de Puerto Rico con los Estados Unidos y la personalidad de Puerto Rico entre los países libres del mundo.

Y permítanme citar en parte a El Mundo. El Mundo dijo:

"Mientras tanto, el Gobernador no debe hacer referencia a ninguna elección anterior porque en ningún momento el problema de estado ha sido presentado abiertamente a la gente. Es confuso intentar interpretar las últimas elecciones como si todos los que votaron por el Sr. Muñoz -Marin hubieran votado al mismo tiempo para posponer hasta la próxima generación la cuestión de la condición política".

El Mundo escribió varias otras editoriales, entre ellos una escrita el 31 de marzo de 1950, titulada "Muñoz habla con más claridad", donde dice:

"El señor Muñoz-Marin dijo que por el momento no tenemos que pensar ni en la condición de Estado ni en la independencia.

"Además, declaró que imaginaba que el pueblo puertorriqueño tendería hacia una unión permanente con los Estados Unidos. Ha puesto como ejemplo el hecho de que nuestra economía está completamente integrada con la de la Unión y que esta relación es mutuamente beneficiosa.

"De esta manera, él descarta la independencia.

"Más adelante agrega que la estadidad es demasiado cara, señalando que la isla tendrá que pagar impuestos federales por una cantidad casi tan alta como el actual presupuesto insular.

"Estas declaraciones coinciden en su orientación con palabras anteriores del Gobernador, pero esta vez su posición se manifestó más claramente.

"Ahora, él ya no habla de estadidad para la próxima generación.

"Ahora dice claramente que no hay que pensar en la estadidad o en la independencia. Afirma que Puerto Rico es ahora prácticamente ‘un nuevo tipo de Estado’, y que ‘poner este hecho en una ley sería rentable tanto para Puerto Rico como para los Estados Unidos’.

“‘Esto resolvería el problema de la condición política’, dice el Gobernador, ‘que ahora no nos permite dedicar nuestra energía a la muy difícil y más importante tarea de resolver nuestros problemas económicos’.

"En otras palabras, la consagración de la situación actual, de ‘nuevo Estado’, es la fórmula del Gobernador para la solución del problema de la condición política.

"Y cuando los votantes de Puerto Rico voten la constitución que Muñoz-Marin propone a las personas, estarán aceptando y confirmando que Puerto Rico se encuentra contento de mantener las actuales relaciones como una condición política adecuada.

"La independencia y la estadidad no se posponen para las próximas generaciones. Son posponen para la eternidad.

El Imparcial en su editorial del 2 de marzo de 1950, titulado "No queremos soluciones intermedias", dijo en parte:

"Ya que el Gobernador Muñoz-Marin tiene una influencia tan grande en los Estados Unidos, ¿por qué no intenta de eliminar el sistema de gobierno colonial que prevalece?

"La constitución que sostiene Muñoz no es ninguna constitución en absoluto, ya que la llamada Constitución no es diferente al proyecto Campbell y el proyecto de ley del Estado Libre Asociado, que causó tanto ruido político en Puerto Rico en el pasado.

"La constitución es sólo una nueva modalidad colonial.

"Las personas no quieren un poco más de libertad. Quieren plena libertad. Quieren que el problema sea resuelto en su esencia, ya sea con total independencia o con la condición de Estado.

"No quieren colonialismo disfrazado con la máscara de una constitución."

En un editorial del 17 de marzo de 1950, titulada "Con diferente collar", El Imparcial dijo:

"Antonio FernósIsern y Luis Muñoz-Marin necesitaron 2 años para escribir las 541 palabras del proyecto de ley que han presentado ante el Congreso, y a través del cual confirman, consolidan y consagran totalmente la expresión de total servidumbre, o estado colonial.

"¿Este proyecto de ley presentado al Congreso cumple la promesa política que Muñoz y su partido hicieron a los votantes? No. El proyecto de ley, ridículamente llamado proyecto de ley para la constitución, no hace nada más que permitir que la legislatura suscriba como propias, como si se tratara de su creación, la mismas disposiciones de la presente ley orgánica, y para ello deberemos pasar por la farsa humillante de una asamblea constituyente que no constituirá nada, y que sólo ratificarán la base anti-democrática de nuestras relaciones políticas con Estados Unidos, las cuales continuarán siendo fundamentalmente iguales a como son ahora.

"La llamada Constitución sólo muestra que Muñoz-Marin se ha colocado a sí mismo en contra de la voluntad del pueblo. Ha abandonado las filas de independencia. No pierde la oportunidad de desacreditar la condición de Estado: las dos grandes aspiraciones de dignidad política compartidos por las masas puertorriqueñas.

"Su misión política parece ser la de asegurar una pena de 50 años más de colonialismo para Puerto Rico.

"Se trata del mismo perro con diferente collar."

El Día ha escrito muchos editoriales brillantes contra el proyecto H. R. 7674 alineados con los escritos por El Mundo y El Imparcial que he citado. Con motivo de la negativa de los dirigentes del Partido Popular para discutir el proyecto H. R. 7674 en la universidad, El Día dijo lo siguiente en un editorial:

"UN HOMBRE SE NECESITA"

"Nuestro colega El Mundo informó ayer que el proyecto de ley de constitución Fernós no puede ser discutido en un foro abierto en la universidad ya que se necesitaba un hombre para llevar a cabo la defensa del proyecto de ley de constitución ante que el Dr. Juan B. Soto, que defendería la condición de Estado, y ante el Prof. Rafael Soltero Peralta, que defendería la independencia.

"El Círculo de Estudios Sociales de la Universidad de Puerto Rico, presidido por el estudiante universitario Sergio Pena, Jr., una organización que patrocina el citado foro abierto, se ha esforzado para que el proyecto de ley sea discutido, ante un público universitario, por tres representantes de las tres nombradas aspiraciones políticas con seguidores en este país: 1. Estadidad 2. Independencia 3. Un semi-colonia con franquicias adicionales, según lo propuesto por el proyecto de ley de constitución del Comisionado Residente Fernós-Isern

"El Dr. Juan Bautista Soto y el Dr. Rafael Soltero Peralta, ambos profesores de la Universidad de Puerto Rico, el primero de ellos afiliados al Partido Estadista, y el segundo afiliado al Partido por la Independencia de Puerto Rico, aceptaron con gusto la invitación para aparecer en el foro propuesto para defender sus respectivos ideales políticos.

"El tercer orador había desaparecido. El orador principal, ya que sin él no puede haber discusión pública de la constitución. El Círculo de Estudios Sociales se dirigió a un número de profesores miembros del Grupo Popular, con la esperanza de que uno de ellos aceptara discutir el proyecto de ley desde el punto de vista de los populares, pero nadie ha aceptado, según informa El Mundo.

"La universidad se volvió hacia el fiscal general, Vicente Geigel Polanco, uno de los líderes destacados del Partido Popular, y al abogado José Trias Monge, conocido por ser uno de los co-autores del proyecto de ley de constitución, pero ni el primero ni el segundo aceptaron la invitación.

"Por ello es que ‘se necesita un hombre’. Uno que defendiera la semi-colonia del proyecto de ley constitucional del Dr. Fernós. Uno que dijera, como lo hizo el Senador Samuel R. Quiñones: "¿Por qué seguir hablando de independencia o sobre la condición de Estado?”.

"Los profesores Soto y Soltero Peralta seguramente demostrarán comprensión cristiana hacia cualquier persona que tenga el coraje de presentarse ante los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico para sostener que no hay necesidad de luchar por la libertad y la dignidad, que lo urgente es conseguir un agarre seguro sobre un plato de lentejas.

"Se necesita un hombre..."

Los escritores políticos de las revistas más importantes de la isla también se han expresado en contra del proyecto H. R. 7674. También lo han hecho los estudiantes de Puerto Rico. También lo ha hecho la Federación General de Trabajadores (Auténtico), es decir, la Confederación General de Trabajadores (Auténtica) presidida por el respetado líder de los trabajadores, el Procurador Francisco Colón Gordiany. También lo ha hecho la Unión Central de Trabajadores, U.G.T., presidida por el Sr. Juan Sáez Corales, co-fundador junto al Sr. Colón Gordiany y otros, de la Federación General de Trabajadores controlada por el gobierno. La Federación General de Trabajadores se dividió en 1945 y dio lugar a dos organizaciones de trabajo, la encabezada por el Sr. Colón Gordiany y el grupo controlado por el gobierno.

Cualquier observador de la situación política en Puerto Rico llegará fácilmente a la conclusión de que la oposición en la isla al proyecto H.R. 7674 es profunda y generalizada, y es por eso que creo que debe realizarse una visita a la isla por el comité, ya que verán ustedes mismos qué piensan las personas al respecto desde San Juan, en el norte, hasta Ponce, en el sur, y de Luquillo, en el este, hasta Mayagüez, en el oeste.

[La protesta que el Congresista Marcantonio hizo en el discurso anterior, también fue expresada en las comunicaciones de muchos líderes puertorriqueños y organizaciones puertorriqueñas al Presidente del comité. El siguiente mensaje es uno de un número incluido en el registro.]

San Juan, P. R., 16 de mayo de 1950. Congresista J. Hardin Peterson, Presidente, Comité de Tierras Públicas, Cámara de Representantes, Washington, D. C.:

Registramos una enérgica protesta sobre la prisa con la que las audiencias por el proyecto de ley Fernós sobre una llamada Constitución de Puerto Rico se han llevado a cabo, sin previo aviso a las partes interesadas, y la negación de la oportunidad de comparecer ante ustedes en oposición al proyecto de ley. Nos oponemos al proyecto de ley Fernós y sostenemos que el mismo es repudiado por la mayoría de Puerto Rico. Reiteramos nuestra exigencia de que las audiencias se celebren en Puerto Rico y solicitamos que se nos otorgue la oportunidad de presentarnos ante el comité en un plazo razonable. Sostenemos que el proyecto de ley Fernós es una farsa y un fraude, y está en conflicto directo y violación de las promesas hechas por Muñoz al pueblo en las elecciones de 1948 y del programa del Partido Popular Democrático, que preside Muñoz. El proyecto de ley Fernós no representa las aspiraciones ni la voluntad del pueblo de Puerto Rico.

DR. GILBERTO DE CONCEPCION GARCIA, Presidente, Partido de la Independencia Puerto Rico.



8 de junio de 1950

[Más tarde, el 8 de junio de 1950, el Congresista Marcantonio terminó su argumento de un día de duración final contra el proyecto H. R. 7674 ante el comité que llevaba adelante las audiencias sobre el proyecto de ley. Concluyó su apelación por la independencia de Puerto Rico diciendo:]

Tampoco voy a repetir en detalle la pobreza y la miseria que es la vida diaria del hombre común y su familia en Puerto Rico hoy. Estos hechos han sido registrados en varias ocasiones en sucesivos comités del congreso. Sin embargo, en todos sus detalles y en todo su sequedad y precisión estadística, no dan idea de la amargura y el vacío, de la desesperanza de la vida de estas personas.

Fue a causa del horror del desempleo y la inseguridad que 10.000 trabajadores y sus familias huyen en aviones inseguros y sobrecargados a trabajar en granjas en el continente. El accidente aéreo del lunes 5 de junio, con la pérdida de 28 vidas, no es el primero de este tipo de incidentes. Sucedió porque estas personas infelices, explotadas, no tienen otra alternativa que aceptar el trabajo de temporada en el continente. Hay pocas posibilidades para ellos en Puerto Rico.

Arroz, frijoles, y bacalao seco. Poca ropa. Una cabaña. Esta es la vida del trabajador puertorriqueño. Y todo proviene desde el continente, con cada artículo a un precio muy por encima de los precios continentales.

No se necesita pensar mucho para llegar a la conclusión de que sólo a través de la industrialización y la diversificación de la agricultura, con salarios más altos por todas partes, puede el pueblo de Puerto Rico tener la esperanza de elevar su nivel de vida.



Pero estoy convencido de que una industrialización y diversificación saludable de la producción y un verdadero crecimiento económico no podrán ser llevados adelante sino hasta que las actuales cadenas económicas y la dominación continental sean destruidas.

Y la denominada "Operación Manos a la Obra", ese extensamente anunciado programa de industrialización, ofrece tanta esperanza económica para el pueblo de Puerto Rico como el proyecto H. R. 7674 ofrece esperanza política.

Ambos son contraproducentes porque aceptan la situación económica y política actual de Puerto Rico como algo fijo y saludable en lugar de verlas como lo que son realmente: el centro de todo el problema canceroso.

Esta identificación de la Operación Manos a la Obra con el proyecto H. R. 7674 no es sólo mía. El patrocinador de este proyecto de ley describe por sí mismo al proyecto H. R. 7674 como

"una expresión del mismo programa de avance que se materializa con la ‘Operación Manos a la Obra’"...

La "Operación Manos a la Obra" espera atraer a las operaciones industriales, ofreciendo mano de obra barata no calificada y ahorros sustanciales en los impuestos a los empresarios del continente.

Durante los 6 años de funcionamiento, un total de 7.233 puestos de trabajo fueron creados en las plantas operadas por empresarios atraídos desde el continente por la "Operación Manos a la Obra". Y de este número, 3.440 o casi la mitad, eran trabajos hogareños.

Esto es un record en un país donde cada año durante los últimos 3 años la mano de obra se ha incrementado en 22.000 hombres y mujeres.

Esto es un record en un área en la que, de una población de 2.200.000, más de 300.000 se encuentran desempleados.

Leer las declaraciones de estos caballeros que sirven de guía para el programa de industrialización es convencerse de su fracaso final. Ellos, por supuesto, culpan del fracaso al pueblo de Puerto Rico que, si se cree a estos señores, son lentos, estúpidos, sin orientación mecánica, y mucho más. Esta es una calumnia y una calumnia que se está repitiendo en gran parte importante de los Estados Unidos. Es una difamación y calumnia contra el pueblo puertorriqueño. Pero esa difamación y calumnia, ¿por quién es ayudada? Permítanme citar al Sr. Moscoso, [Presidente y Gerente General de la Compañía de Fomento Industrial Puerto Rico]. El Sr. Moscoso dejo en claro que tan bajo es su punto de vista cuando dijo al Congresista Kelley:

"Bueno, en Puerto Rico propiamente, creemos que una gran cantidad de puestos de trabajo, de los cuales personas se apartan de los Estados, llegarán con el tiempo aquí y, por supuesto, no es una imagen demasiado optimista pensar que este tipo de trabajos son los que eventualmente llegarán hasta aquí, pero tenemos que empezar en alguna parte".

¡Esto fue dicho por el director de la Operación Manos a la Obra! Puerto Rico está destinado a convertirse en la fuente de mano de obra para los puestos de trabajo que los empleadores no pueden cubrir con los trabajadores continentales, los peor pagados, los trabajos más pesados, éstos han de ser para los puertorriqueños.

No veo la necesidad de decir más acerca de la Operación Manos a la Obra. Debe quedar claro a este comité que este no es un programa para industrializar Puerto Rico, para elevar el nivel de vida y lograr vidas más plenas y más felices para el pueblo puertorriqueño. Es en cambio un programa para vender los puertorriqueños al mejor postor continental.

No ha funcionado, y no va a funcionar. No más de lo que esto va a funcionar.

Puerto Rico posee tierra cultivable, posee algunos recursos minerales, tiene muchos habitantes. Con todos estos recursos, dirigidos en un programa orientado claramente hacia sus propios intereses, estas personas pueden comenzar a resolver sus propios problemas.

Y estos problemas económicos, como estos políticos, sólo pueden ser resueltos si el pueblo de Puerto Rico puedan ejercer su propia soberanía como estado independiente.

No soy tan ingenuo como para pensar que la independencia pondrá fin de un día al otro a todos los problemas del pueblo de Puerto Rico. Pero sé que la independencia liberará la energía y la creatividad de estas buenas personas para satisfacer sus problemas y para resolverlos con sus propios esfuerzos.

Sin independencia, no veo una solución. Y ya que el proyecto H. R. 7674 representa otro obstáculo en el camino hacia la independencia, me opongo por completo y lo animo a que sea rechazada por esta comisión.

En conclusión, opino:

Nuestro país es uno de los signatarios de la Carta de las Naciones Unidas.

El Presidente, en su informe más reciente sobre la ONU al Congreso, de fecha 22 de mayo de 1950, describió la carta como "que expresa nuestros objetivos fundamentales en el mundo moderno".

El capítulo XI de la Carta establece que los países miembros reconocen que los intereses de los territorios no autónomos son de suma importancia y que los países miembros se comprometen: a desarrollar el gobierno propio, a tener debidamente en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos, y a ayudarles en el desarrollo progresivo de sus libres instituciones políticas, y así sucesivamente.

Considero que ha llegado el momento de que este lenguaje altisonante sea a casa y que se permita saborear el significado real de estas promesas al pueblo de Puerto Rico.



30 de junio de 1950

[Tres semanas más tarde, cuando el proyecto H. R. 7674 estaba a punto de ser aprobado por la Cámara de Representantes, el Congresista Marcantonio hizo lo que resultó ser su última declaración sobre Puerto Rico ante el Congreso. El 30 de junio de 1950, dijo, en parte:]

Señor Presidente, no tenía yo la intención de tomar la palabra nuevamente, pero las palabras del líder de la mayoría, en mi mente, no deben permanecer sin respuesta. Como de costumbre, hemos tenido palabras altisonantes de él para encubrir lo que, en mi opinión, es una traición a los intereses del pueblo de Puerto Rico y una negación de las promesas de campaña hechas a ellos por sus líderes. Usted finge darles algo cuando se les está dando nada, y al darles nada, los está privando de cualquier oportunidad de obtener la soberanía real.

Usted les prometió el derecho a elegir entre la independencia, la estadidad, y el estado colonial. Este Congreso está nuevamente considerando su oratoria electoral... Ninguna promesa se mantiene. Yo opino que esta promesa rota está alineada con las otras promesas rotas, la promesa rota en la paz, los derechos civiles, y la promesa rota en derogación de la ley Taft-Hartley.